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MERCADEO PARA EL NUEVO AÑO (y 2)

Carlos Fernando Villa Gómez Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

El marketing de contenidos habla sobre el uso de un lenguaje adecuado, entendible, claro y conciso, utilizando términos comprensibles por todos; pero, contario a ello, el contenido de misiones y visiones corporativas, de los folletos oficiales, de los comunicados, y sobre todo de la publicidad y las actividades promocionales parece tan rebuscado y artificial como una torre de Babel. Como expresado en el libro ‘El Poder de lo Simple', y en muchos más, "afortunadamente, la mayoría de las empresas enmarcan los enunciados con su misión en cuadros dorados y los cuelgan en la recepción y en los despachos, donde los altos directivos, que tienen sus propias preocupaciones, los ignoran". Hace unos años Leopoldo Barrionuevo dijo que "para qué tantas palabras bonitas que no se siguen, si lo que todas las empresas están demostrando es que lo que les interesa es rentabilidad y poco de lo demás que afirman". La verdad es que las empresas que más altos lugares han alcanzado lo han logrado sin tantas palabras y frases bonitas, y como en varias ocasiones manifestó Ted Levitt, "si la gente de mercadeo y las directivas de las empresas entendieran y aplicaran de manera correcta lo que es el mercadeo y sus herramientas, el mundo sería un paraíso", y para eso no se necesitan tantas expresiones ni palabras bonitas.

Se está haciendo exagerado análisis, y las cosas no son tan complicadas como las están haciendo ver tantos personajes, autores y consultores. Si bien es cierto que debe hacerse un estudio previo de las circunstancias y oportunidades, no quiere ello decir que haya que buscar donde no se debe. El exceso de análisis no genera sino pérdida de tiempo y retrasa el accionar necesario dando así oportunidades de acción a la competencia. Como bien dice el dicho, “ni tanto que queme al santo, pero ni tan poco que no lo alumbre”.

Hay que tener sentido del humor, que o es fácil, para lo cual se requiere la existencia y aceptación de verdaderos valores, un poco de humildad, honestidad y un punto de vista sincero. ¿Cuáles son realmente los valores de la empresa?, porque parece que pocos los conocen. ¿Hablan los ejecutivos y las personas del mundo empresarial de hoy con franqueza, o se van por las ramas evadiendo responsabilidades y descuidando el medio y la sociedad en general? Todo da a entender que una cosa es lo que se dice y otra, lo que se hace, y eso es precisamente lo que entonces decían en su libro Levine, Locke, Searls y Weinberger, porque la responsabilidad social no aparece con claridad sino en textos y conferencias para muchas de las empresas del mundo actual, las cuales desconocen lo que significan y representan. Las compañías que intentan "posicionarse", necesitan adoptar una posición. Idealmente relacionada con algo que realmente le importe y beneficie al mercado; hay que partir de lo que existe en las mentes, bien sea por existir competidores o por saber de los productos y/o servicios, para buscar los vacíos que hay en ellas y "ubicar" la diferencia competitiva en esos sitios mentales y para lograrlo, se requiere de todo un proceso de comunicaciones efectivas, bien manejadas y respaldadas por las acciones que la empresa y todos los que la conforman ejecutan.