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Carlos Fernando Villa Gómez

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Estamos cerrando un nuevo año, y ya se debe estar preparado para iniciar actividades "frescas", porque en mercadeo nunca se llega y siempre hay que estar activos. Los propósitos que se hacen el último día año, tan tradicionales, deben aparecer en las listas de los propósitos, los cuales, como hemos dicho desde hace años, deben ser entregadas a personas que chequeen e impulsen a no decaer en la búsqueda de los objetivos trazados.
Pero hay cosas que deben estar siempre presentes, y que el período que estamos terminando se deben considerar como enseñanzas, para tener en cuenta en 2017.
El humanismo, sobre lo cual hemos tratado en varias ocasiones, debe ser una constante en el mercadeo del próximo año, y de todos, pero como no se ha dado verdaderamente en el que termina, es hora de ponerlo en práctica real. Los mercados, los clientes, son una sumatoria de seres humanos, quienes jamás dejan de ser eso, humanos. Como tal, el trato que se da, y que es de doble vía, debe, tiene que, estar fundamentado en lo que significa una relación de personas con sentimientos, aunque con pensamientos, gustos e ideologías diferentes pero siempre respetables.
Los seres humanos hemos visto cómo el cambio, la constante infinita a la cual estaremos sometidos, ha hecho que las cosas se presenten de diferentes maneras. La oferta, que debe orientarse siempre a mejorar el nivel de vida de la sociedad, o sea la mezcla de mercadeo, ha de ser variable y variada, de acuerdo con las circunstancias; las trabajadas durante el año agonizante ha traído como una de las consecuencias más apreciables, que los clientes busquen lo que necesitan y/o desean de la manera más fácil y de acuerdo con el mejor precio (léase más bajo), debido a la inexistencia de posicionamiento competitivo fuerte y real. Por ello, la oferta debe presentarse y estar lista para ser "usada", sin que se tenga que salir a buscar cómo completarla para poder disfrutarla. En otras palabras, y como tanto se ha dicho, hay que facilitar las cosas haciendo la vida más fácil y sencilla.
Otro aspecto que ha "refrescado" a los mercadólogos, y que seguirá siendo algo que cada vez hay que considerar con mayor intensidad, es el relacionado con la tecnología, que algunos han llevado a la práctica como "mercadeo del mouse", o del ratón, queriendo decir con ello que los mercados cada vez están más inmersos en el mundo virtual, lo que hace necesario que se trabaje con la Web. Las redes sociales, que desde 1995 comenzaron a ser una herramienta del mercadeo, y que Dick Martin presenta en su libro como una nueva economía, es una realidad, que para muchos, desafortunadamente, pareciera no existir, razón por la cual se ha descuidado este aspecto.
Esas comunidades virtuales, sumadas a los blogs y a las actividades que en la Web se presentan y que la tecnología ofrece, han hecho que hoy se hable de un cliente que no quiere que le digan las cosas sino que desea ser parte de un diálogo permanente, que busca ser parte activa en los procesos, y que hace mercadeo muy fuerte para las organizaciones, sean éstas del carácter que sean.
Ese diálogo permanente que se debe mantener con los mercados, hará que la lealtad que tanto se busca sea más viable y sostenible, y podrá hacer posible el "blindaje" que muchos empresarios desean.
Son muchas más las cosas que podríamos comentar, para pensar sobre la manera como debe desarrollarse el mercadeo, sobre todo, y que para que sea efectivo, hay que trabajarlo. Para todos, feliz navidad con mucho "Tiempo de Mercadeo".