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Carlos Fernando Villa Gómez

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A medida que se profundiza sobre la epistemología y los diferentes aspectos del mercadeo, al tiempo que se analiza y discute acerca de temas de interés para quienes en este campo estamos, nos reafirmamos en los conceptos expresados por Jack Trout en el libro ‘El Poder de lo Simple': el mercadeo no tiene porqué ser complicado, como tampoco puede ser lo que algunos quisieran considerando que puede ser hasta milagroso. Lo que en realidad sucede es que muchos académicos lo hacen ver así, siendo exactamente lo contrario, es decir, no hace que lo imposible sea viable. Durante los 15 años que hicimos televisión en Tiempo de Mercadeo, pudimos corroborar ampliamente lo que afirmamos.  Recordemos algunos conceptos importantes.
Para Mark Stevens, autor de dos de los libros más vendidos en los últimos años (Your Marketing Sucks y God is a Salesman), la base del mercadeo es hacer de la oferta una historia que tenga sentido para el grupo objetivo que se pretende, conociendo el mercado y estableciendo una vinculación emocional estable. Y no le falta razón.
Los hermanos Jeffrey y Brian Eisenberg, quienes crearon y patentaron la "Arquitectura de la Persuasión", y trataron el tema en el libro ‘Are you waiting for your cat to bark?', la actividad mercadológica es un proceso de personas con las que se establece una relación para buscar el beneficio de todos, sin complicar la vida, y entendiendo que el mercadeo es eso, sin diferencias entre lo que unos llaman mercadeo para el consumidor, de una parte, y mercadeo industrial, de otra (B2C y B2B), como tantos se refieren al marketing.

Kathryn Roy, presidenta y fundadora de la empresa de consultoría ‘Precision Thinking', con sede en Boston, experta en Branding y Mercadeo Industrial, opina que el mercadeo es algo que muchas personas han complicado, pero que en realidad es sencillo, simple, cuya esencia es, como los anteriores, conocer el mercado que se pretende atender, pero que es difícil de trabajar por la competencia que se aprecia.
Si se analiza la esencia del marketing, como hemos hecho en ocasiones anteriores, a la luz de lo que expresan los gurús, se podrá concluir que no es posible que sea milagroso, mas si una ciencia social lógica desarrollada con arte.
En realidad, el mercadeo es un proceso relacional, como expresa la AMA (American Marketing Association), que se establece por medio de la creación, la comunicación, el mantenimiento de relaciones y el intercambio de ofertas de valor entre todas las partes y en el cual intervienen todos, sin excepción. Así se podrá comprender entonces más fácilmente lo que se dice.
Cuando Jeffrey y Brian Eisenberg afirman que las diferencias entre los mercadeos, como los denominan muchos académicos y las hacen ver, son de forma pero no de fondo, o sea de aplicación, indicando que son solamente un sistema de persuasión unos con más personas involucradas en el proceso que otros, teniendo siempre presente que lo emocional prima sobre lo racional, concepto que también apoyan Stevens, Roy y más, hay que aceptar que las actividades del mercadeo deben ser como tantas veces se ha dicho: simples, sencillas, sin complicar las cosas para nadie, haciendo que todo sea cada vez mejor para establecer un vínculo emocional con el cliente, obteniendo con ello un índice adecuado de lealtad, para que los resultados sean en todos los casos los mejores para todos, como siempre se pretende. Pero entendiendo que hay que hacer las cosas, sin esperar que de esas acciones resulten milagros.