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Carlos Fernando Villa Gómez

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Al apreciar lo que está sucediendo en el mundo del marketing, el cual como es lógico ha reaccionado ante la infinidad de cambios en todos los ambientes, existe el temor de no pocos analistas quienes coinciden en afirmar que se está actuando en muchas ocasiones, de manera desesperada ante la necesidad de resultados, desconociendo la ley 11, de la perspectiva (los efectos del marketing son a largo plazo).  

La Web, con todas las alternativas que ofrece, de una parte, y la actividad de los mercados en las redes sociales que día a día siguen aumentando en cantidad y comentarios, con gran poder de influencia, están haciendo que se piense que si no se hace parte de todas ellas ya, se "quedarían" atrasados y se perderían muchas oportunidades.
No es para tanto. Y como en mercadeo existe una gran respuesta para cualquier pregunta, sigue siendo válida aquí: ¡depende! Sí, depende de lo que se ofrece y los objetivos, y el segmento al cual se desea llegar para estimular a la acción que se pretende lograr.
El error, o la causa del desespero, sigue siendo casi que el mismo en todos los casos: querer ser todo para todos y el afán de crecer, que muchos de los expertos mundiales denominan "efecto de la bolsa", por el hecho de tratar de hacer que se incremente el valor de las acciones en éstas con el fin de lograr mayores beneficios. Es, como todo, un asunto de "ajuste", de adaptación a las circunstancias.
El hecho de poder utilizar los medios que se tienen al alcance, que cada día aumentan en cantidad y efectividad (realidad que no se puede desconocer), no es y no puede ser una razón para ser y hacer de todo. Hay que saber seleccionar, de acuerdo con los objetivos que se tienen, la clase de oferta que se presenta y a quienes se quiere llegar, lo que se hace y los medios a utilizar. Y se trata de una combinación de lo que ha existido con lo que hay, pues no es un caso de desaparición de lo antiguo como algunos piensan. Como varias veces hemos comentado, la constante del cambio, que cada día es más veloz, tiene que considerarse para aplicar las variaciones que deben utilizarse, sin caer en el error que tanto se está apreciando. Como dice el dicho popular: "ni tanto que queme al santo...".
Estar en la Web y hacer uso de los blogs y todo lo que ello facilita, establecer redes en Facebook, Twitter, LinkedIn y las muchas otras que existen, hacer uso del correo directo, el llamado "marketing digital", combinado con lo tradicional, sin los análisis adecuados, no garantiza sino un incremento de gastos con las consabidas consecuencias en el P y G que tanto preocupan.
Como tantas veces dijo Levitt, determinar claramente en qué campo se está, establecer y conocer con claridad los objetivos, y permanecer en contacto con el mercado (clientes y prospectos) para saber qué hacer y elegir los medios más efectivos, es fundamental para el proceso de mercadeo y una gestión exitosa.
Todo lo que esté al alcance no es para ser utilizado, pues los mercados con cada vez y cada día más complejos, haciendo que los segmentos se reduzcan, de una parte, mientras se da la ampliación de los mismos por la globalización.
Hay que innovar, pero sin desesperarse, y hay que entender que ganar siempre y en todo no es posible. La experiencia se ha encargado de demostrarlo, y así seguirá siendo por el hecho de ser seres humanos.

Como dice el dicho: “de la carrera no queda sino el cansancio”. No hay que desesperarse, pero tampoco quedarse.

 

CUIDADO CON EL DESESPERO EN EL MERCADEO

Carlos Fernando Villa Gómez

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Al apreciar lo que está sucediendo en el mundo del marketing, el cual como es lógico ha reaccionado ante la infinidad de cambios en todos los ambientes, existe el temor de no pocos analistas quienes coinciden en afirmar que se está actuando en muchas ocasiones, de manera desesperada ante la necesidad de resultados, desconociendo la ley 11, de la perspectiva (los efectos del marketing son a largo plazo). 
La Web, con todas las alternativas que ofrece, de una parte, y la actividad de los mercados en las redes sociales que día a día siguen aumentando en cantidad y comentarios, con gran poder de influencia, están haciendo que se piense que si no se hace parte de todas ellas ya, se "quedarían" atrasados y se perderían muchas oportunidades.
No es para tanto. Y como en mercadeo existe una gran respuesta para cualquier pregunta, sigue siendo válida aquí: ¡depende! Sí, depende de lo que se ofrece y los objetivos, y el segmento al cual se desea llegar para estimular a la acción que se pretende lograr.
El error, o la causa del desespero, sigue siendo casi que el mismo en todos los casos: querer ser todo para todos y el afán de crecer, que muchos de los expertos mundiales denominan "efecto de la bolsa", por el hecho de tratar de hacer que se incremente el valor de las acciones en éstas con el fin de lograr mayores beneficios. Es, como todo, un asunto de "ajuste", de adaptación a las circunstancias.
El hecho de poder utilizar los medios que se tienen al alcance, que cada día aumentan en cantidad y efectividad (realidad que no se puede desconocer), no es y no puede ser una razón para ser y hacer de todo. Hay que saber seleccionar, de acuerdo con los objetivos que se tienen, la clase de oferta que se presenta y a quienes se quiere llegar, lo que se hace y los medios a utilizar. Y se trata de una combinación de lo que ha existido con lo que hay, pues no es un caso de desaparición de lo antiguo como algunos piensan. Como varias veces hemos comentado, la constante del cambio, que cada día es más veloz, tiene que considerarse para aplicar las variaciones que deben utilizarse, sin caer en el error que tanto se está apreciando. Como dice el dicho popular: "ni tanto que queme al santo...".
Estar en la Web y hacer uso de los blogs y todo lo que ello facilita, establecer redes en Facebook, Twitter, LinkedIn y las muchas otras que existen, hacer uso del correo directo, el llamado "marketing digital", combinado con lo tradicional, sin los análisis adecuados, no garantiza sino un incremento de gastos con las consabidas consecuencias en el P y G que tanto preocupan.
Como tantas veces dijo Levitt, determinar claramente en qué campo se está, establecer y conocer con claridad los objetivos, y permanecer en contacto con el mercado (clientes y prospectos) para saber qué hacer y elegir los medios más efectivos, es fundamental para el proceso de mercadeo y una gestión exitosa.
Todo lo que esté al alcance no es para ser utilizado, pues los mercados con cada vez y cada día más complejos, haciendo que los segmentos se reduzcan, de una parte, mientras se da la ampliación de los mismos por la globalización.
Hay que innovar, pero sin desesperarse, y hay que entender que ganar siempre y en todo no es posible. La experiencia se ha encargado de demostrarlo, y así seguirá siendo por el hecho de ser seres humanos.

Como dice el dicho: “de la carrera no queda sino el cansancio”. No hay que desesperarse, pero tampoco quedarse.