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Carlos Fernando Villa Gómez

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Para muchas organizaciones se ha convertido en algo difícil la ejecución de lo establecido en los planes de mercadeo, pues la complejidad de ellos (los planes), de los mercados (clientes) y la constante del cambio, de una parte, más la competencia en un mundo globalizado y sobre ofertado, de otra, han hecho que se pase por alto algunas técnicas que son base del marketing práctico, restando efectividad a lo implementado y aumentando las críticas a la actividad, pues los resultados obtenidos no pueden ser los mejores..

No son pocos los libros y artículos que se han escrito sobre cómo hacer mercadeo de manera más rentable, en todos los sentidos, y de todos ellos hemos recopilado algunos consejos o “tips”, esperando que puedan ser de utilidad y fácil implementación.

Conocer el mercado objetivo, de manera que se pueda actuar de manera adecuada. El mercadeo verdaderamente exitoso es el que nace del conocimiento del mercado para segmentarlo de la mejor manera posible, de acuerdo con lo que necesitan y desean los clientes, sumado a cómo satisfacer las necesidades para hacerles vivir experiencias memorables y positivas siempre, entendiendo que todo y todos comunican.

Enfocarse en la oferta, haciendo de ella una verdadera promesa cuya diferencia se convierta en una fuerza de acción, es decir, que se logre atención, interés, deseo y acción.

Adelantar pruebas divididas, que permitan conocer la reacción del mercado por medio de tests diferentes y varios medios, simultáneamente.

Trabajar en equipo, pues la creatividad, necesaria para una innovación efectiva y a su debido tiempo, incrementa notoriamente la seguridad de obtención de resultados esperados cuando se acepta que varios piensan mejor que uno. En otras palabras, haciendo que haya más participación en la generación y los análisis de las ideas.

No hacer del precio la esencia de la toma de decisiones, porque hacerlo implica el inicio de una guerra de precios y/o descuentos que pueden conducir a lo peor por la reducción de los niveles de rentabilidad. Se debe actuar generando valor significativo para que el mercado perciba que hay otros elementos mucho más importantes. Los últimos hallazgos de los investigadores han demostrado que en situaciones de dificultades, trabajar con base en precios genera mayor desempleo y resultados que pueden ser funestos.

Comunicaciones con contenido, coherentes, sencillas y simples, que puedan hacer que la diferencia competitiva y los beneficios se perciban con claridad y credibilidad.

Crear valor después de la acción del mercado, pues es deber del mercadólogo trabajar para que se de un comportamiento sostenible por parte de los clientes, tanto internos como externos, haciendo que se generen relaciones verdaderas fundamentadas en la fidelidad.

Estar en contacto permanente para mantener una actividad de pruebas en el mercado que conlleven a hacer los ajustes necesarios y a tiempo, de manera que se pueda mantener una oferta orientada a hacer del cliente una persona que siempre la esté valorando de manera positiva y haga hablar de ella para “extender” las redes sociales.

Estimular siempre por medios diferentes, variando la forma pero manteniendo la esencia de la comunicación, cuidando de no cansar al mercado, y haciendo, como se dijo antes, que siempre se generen experiencias positivas.

Por último, y no menos importante, trabajar mercadeo interno para que todos comprendan el papel que desarrollan en la logística mercadológica.