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Carlos Fernando Villa Gómez

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Muchos se han preguntado en estos días sobre la razón de ser de los colores tradicionales de la navidad, que por esta época vemos por todas partes y engalanan hogares, oficinas y ciudades: rojo, verde y dorado, principalmente, que han sido desde hace más de 2 siglos los que identifican la temporada, no solamente en los empaques, sino también en lo que hace referencia a la decoración.

La razón básica para que sea así es porque conecta con la temporada, algo que también se ve y vive durante otras épocas del año, y con algunas tradiciones: el negro lo hace con el dolor, el luto y la elegancia; el naranja con la época del día de los niños o halloween (porque es el color de la calabaza), y más, realidad que los mercadólogos han analizado y que hoy se trabaja con mayor racionalidad en los procesos de toma de decisiones, haciendo que el llamado marketing sensorial gane cada día mayor protagonismo.

Pero no solo los colores trabajan como conectores de épocas, actividades, personajes y otros; la música conecta con ceremonias y festividades, por ejemplo; los olores trabajan para alimentos y sensaciones (el incienso para mencionar uno), el tacto hace lo propio haciendo que se genere una sensación de calidad (como en los tejidos), o de calidad y dureza en otros casos, y las comidas lo hacen tal como apreciamos en la época actual con la natilla y los buñuelos en nuestro país, el pavo para el día de acción de gracias de los gringos, y muchos otros.

Los empaques, la decoración, las comidas, y el comportamiento de la gente, entre otras cosas, son cada día más importantes en el mercadeo, y la navidad, que es una temporada tradicional del mundo cristiano, y hasta del no cristiano, hacen que se encienda en todas partes un ambiente que, influenciado fuertemente por esos elementos estimuladores se viva en medio de un espíritu o ánimo diferente, demostrando, una vez más, que la sicología juega un papel fundamental en el mercadeo de las actividades puesto que generan cambios en los comportamientos de los mercados.

Organizaciones del mundo entero, reconocidas por sus logos, colores y otros, en esta época de navidad y fin de año cambian los diseños de los empaques tradicionales, como también modifican políticas para tratar de atraer más y más personas a la invitación de comportamiento que trabajan.

Como alguien afirmó, “Si se quiere que el consumidor comprenda rápidamente que se le está hablando de la Navidad, no queda más remedio que usar la gama cromática navideña”, haciendo que los mercados decodifiquen más rápido los mensajes

La historia de los colores y demás elementos estimuladores que durante la navidad se utilizan es muy variada, pero la historia ha demostrado que desde hace más de dos siglos son los que se “apoderaron” de las mentes de los seres humanos para hacer que la alegría y los sentimientos navideños sean “movidos” por ellos; hay quienes afirman que los colores de la navidad se utilizan desde antes de la edad media; el investigador Spike Bucklow, de la universidad de Cambridge, dice que desde el siglo XIV las iglesias estaban decoradas con el verde, el rojo y el dorado por la influencia del lenguaje cromático.

Es claro que en un mercado de alta competencia y globalizado, el marketing sensorial, que hemos comentado, sigue ganando terreno, haciendo que no pocos comiencen a analizar de manera profunda lo que sucede en las mentes de los seres humanos, y la navidad es especial no solo por los colores sino por el ambiente que ellos y otros estimuladores hacen vivir.