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Carlos Fernando Villa Gómez

 

Una de las definiciones del término manifiesto, según la Real Academia Española es “escrito que hace pública declaración de doctrinas o propósitos de interés general”, y sobre el mercadeo hay varios, todos muy interesantes, y dadas las circunstancias que se viven en la actualidad, es bueno recordar algunos de los principios del marketing moderno y práctico, los cuales complementan los publicados. Los siguientes son algunos principios o bases de la actividad que genera (forma) y mantiene los mercados (clientes), en todas las organizaciones.

Tratar al cliente como persona, pues por el hecho de ser un cliente, un ser humano no deja de ser eso, ser humano, por lo que sigue teniendo sentimientos, pensando como persona, buscando siempre un mejor nivel de vida con lo que se ofrece en todos los campos y actividades. Es por ello que debe respetarse lo que tanto se ha dicho, que el cliente es la razón de ser de las organizaciones.

Siempre hay que estar activos, pues en mercadeo no existe una meta final. Los mercados, como tantas veces dijo el español Josep Chías, han sido, son y serán personas, y siempre habrá mercados nacientes que deben formarse, es decir, niños y jóvenes, además de los existentes que ante la evolución y los cambios necesitan procesos de actualización y formación; y cuando las cosas varían, en todos los aspectos, nunca se tendrá un final en el marketing. Por eso, nunca se llega y siempre habrá que mantener el presente y generar el futuro.

El cambio no termina y siempre será una constante, por lo que hay que permanecer atentos para identificar y aprovechar las oportunidades que nunca dejarán de existir porque, como dice el siguiente principio, no es ni será posible lograr perfección, y como nunca podrá darse, siempre va a existir la posibilidad de mejorar e innovar, en todo, lo que en parte llevó a Drucker a afirmar que las organizaciones, en todos los sectores, tienen dos y solo dos funciones básicas: marketing e innovación, si quieren permanecer activas.

La competencia ha existido siempre, y siempre existirá, y se compite para ganar. El ser humano es competidor por naturaleza, como alguien dijo, y por ello siempre tendrá referentes que lo hacen y harán buscar modos de ser ganador. Además, la competencia se necesita para que el mercado logre cada vez más satisfacción y posibilidad de escogencia. Hay que recordar que si algo es molesto es la falta de variedad, es decir, el sentirse sin posibilidad de tomar decisiones y tener referentes para comparar.

Nada ni nadie se da solo, pues para cualquier actividad se requiere un conjunto de acciones compartidas con otros (personal, proveedores, clientes y prospectos), porque nadie puede hacer nada sin la participación de otras personas, en plural, lo que ha generado un mercadeo que cada vez es más, y necesario, de actividades compartidas; por ello los denominados “trade marketing”, y participativo cada día son más considerados.

Lo obvio, sencillo y simple es lo más poderoso en el mercadeo, pues siempre se desea que no se compliquen las acciones que deben desarrollarse, para ninguna de las partes involucradas. Por eso el mercadeo simple (Simplicity Marketing), como escribieron Steven Cristol y Peter Sealey, y Jack Trout en El Poder de lo Simple, es el que mejores resultados genera. Ello ha hecho que otro de los principios sea el que algunos han llamado compromiso del marketing: Facilitar las cosas y tratar a las personas como personas.