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Carlos Fernando Villa Gómez

Son muchas las veces que se ha escrito sobre cómo lograr éxitos en todas las actividades, siendo el mercadeo una de las que generan dicho cuestionamiento, pero la realidad es que al no tratarse de una ciencia exacta, los resultados han sido, son y serán dependientes de variables y comportamientos, sin que existan fórmulas para lograr objetivos, dependiendo de planes de acción tendientes a alcanzar lo que se busca como resultados de gestión.

Donald R. Keough (fallecido en Febrero del presente año), quien fuera presidente de Coca Cola en épocas muy buenas y quien presidía la compañía cuando se cometió el error de la “New Coke”, considerado uno de los grandes errores de la historia mercadológica, publicó el libro "The Ten commandments for Business Failure", traducido como "Los 10 mandamientos para arruinarse" (Lid Editorial Empresarial, Nov. de 2008), y hablando de sus experiencias después de haber trabajado durante más de 60 años, la mayoría en la empresa que tiene sede principal en Atlanta, afirma en él que no le fue posible desarrollar una fórmula para ser exitoso sino que, por el contrario, encontró la que puede garantizar el fracaso, siguiendo uno o varios de esos 10 mandamientos, los cuales, para análisis y prevención vale la pena considerar, y que podríamos resumir en uno: trabajar sin pasión, o perder la pasión por lo que se hace.
Las consideraciones que de manera muy razonable presenta, hacen que muchos líderes deban reconsiderar muchas bases de acción, pues, como muy bien explicó, los errores y los fracasos de las organizaciones no suceden por lo físico, sino por lo humano, y no se deben a otra cosa que a lo que a las directrices de los ejecutivos. "Las empresas no son otra cosa que el producto y el reflejo de las características de sus líderes, la sombra de quienes las gobiernan", afirmó.
El mercadeo es una función y actividad organizacional, y así como un éxito puede conducir a otro, un error, sin análisis y sin aprender de él, lleva a otro, y otro, y otro; las estadísticas indican que 4 de cada 5 organizaciones están fracasando, y en cinco años solamente la mitad de las que sobreviven ese período inicial, siguen con vida.
Razón tuvo Drucker al afirmar que el marketing y la innovación son la base de la organización, en cualquier circunstancia, y con mucha sapiencia la American Marketing Association llama una vez más la atención sobre que el mercadeo tiene como función organizacional crear, suministrar, comunicar e intercambiar ofertas de valor, que se ofrecen para generar relaciones con todas las partes involucradas, de manera que se obtengan beneficios para todos.
Preocupa observar la rigidez y la inflexibilidad de tantas organizaciones que aferradas a éxitos anteriores no aprecian los cambios que en todos los órdenes se han dado y están dando. Igualmente, conocer tantos ejecutivos que por su aislamiento del mundo exterior, encerrados en "torres de marfil", pierden contacto con la propia gente y con el mundo exterior, originándose como consecuencia lógica, errores administrativos; "la oficina es el mejor lugar para perder la visión del mundo", dijo John le Carré.
En actividades en las que no existen verdades absolutas, hay que analizar lo que estorba, trámites y personas, y hay que hablar claro y sin temores. Son los mandamientos:
1.Evitar riesgos, 2. Ser inflexible, 3. Aislarse y encerrarse, 4. Asumir infalibilidad, 5. Actuar al filo de la navaja, 6. No sacar tiempo para pensar, 7. Depositar toda la confianza en externos, 8. Impulsar fervientemente la burocracia, 9. Elaborar mensajes confusos, y 10. Temerle al futuro. Para pensar.