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Carlos Fernando Villa Gómez

 

Al mercadeo, y a algunas de las herramientas que para ser ejecutado usa como la publicidad, las promociones, y la mezcla comunicacional en general, principalmente, lo hacen responsable de problemas de casi todos los tipos: el consumismo, las compras innecesarias, el endeudamiento excesivo de unos, los fracasos, etc., y en mucha parte hay razones para ello, pues la verdad es que a muchas personas que están en mercadeo parece que se les ha olvidado la responsabilidad social que tiene, al igual que a quienes lo dirigen y orientan, puesto que parecen estar más interesados en las utilidades inmediatas, la rentabilidad (que es muy importante), y la reducción de costos y gastos (a expensas de los clientes), principalmente, descuidando el componente básico y esencial de cualquier actividad humana y empresarial, como siempre afirmaron Drucker, Levitt y otros: el elemento humano.

Si el mercadeo es la actividad que se encarga de desarrollar y mantener los mercados, los clientes, entonces le cabe la responsabilidad de orientar y participar en la conducción de todas las actividades de la organización, pues todas, y todos quienes las desarrollan, tienen que ver directa y/o indirectamente con el cliente o consumidor final, y ese solo hecho determina lo que tanto han dicho los principales autores de la materia: hoy, más que nunca antes, el marketing es y tiene que ser una verdadera filosofía que se traduce en cultura organizacional, porque un cliente depende de todos.
La gente de mercadeo tiene pues una responsabilidad, no solo social (que es de las más olvidadas y descuidadas), sino en todos los campos, y, obviamente, en el desarrollo del país. Colombia necesita mercados, para absolutamente todo, para que los productos y servicios se consuman dentro y fuera de él, y necesita mucho mercadeo para actividades como el turismo, que cada vez se convierte en motor y protagonista del progreso de los países, y para la política, como se ha demostrado en estos últimos días especialmente, para citar algunos ejemplos nada más.

Los satisfactores de necesidades que buscan los mercados son una gran responsabilidad de la gente de mercadeo, pues si se trabaja adecuadamente, el mercado sabrá de la oferta porque se da a conocer, se estimula y se facilita la adquisición, se tiene una sociedad preparada acorde con las promesa básica diferenciadora que se posee, y trabaja para mejorar verdaderamente el nivel de vida de propios y extraños, se podrá decir en un futuro cercano que se ha cumplido con la responsabilidad histórica que tiene la actividad que forma y mantiene los clientes y su comportamiento. Y eso es lo que hace el mercadeo.
Pero hay que hacer una claridad, como bien afirma la gurú de la fidelización de clientes Jill Griffin: hay que comenzar por dentro. Es decir, primero el mercado interno, los empleados, los proveedores, y en general los que hacen parte de la cadena que son quienes conforman las organizaciones y hacen posible que existan y sean exitosas; porque si ello no se logra, la inestabilidad laboral seguirá aumentando, y la insatisfacción entre todos será cada vez mayor, por lo que consecuentemente los mercados o clientes serán cada vez más esquivos y reacios a aceptar la oferta que se les hace para satisfacer las necesidades. Por eso es menester, es imperativo, que mercadeo acepte y reconozca la enorme responsabilidad que tiene, al igual que lo hagan las altas directivas, porque si no, será muy difícil mantener una clientela fiel, y cada vez se abrirán más las puertas para la competencia.