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Carlos Fernando Villa Gómez

 

Comienza esta semana el evento deportivo que más espera la afición del deporte más popular del mundo, desde 1930 cuando se jugó por vez primera, el cual, según el gobierno del país sede, tiene un costo aproximado de 15 mil millones de dólares (unos 30 billones de pesos colombianos), y que tantas críticas ha generado, sobre todo en el país anfitrión, pero que, seguramente, es un costo que será (está) cubierto por los ingresos que se tendrán, además de dejar una infraestructura que redundará en beneficios para muchos.

No son pocas las críticas que se han escuchado, no solo por lo que vale hacer un evento como este campeonato mundial de fútbol, sino también por el costo de las selecciones de los participantes, los pagos de los jugadores y muchos otros motivos, que hacen pensar que esas sumas que para no pocos son exorbitantes servirían para aliviar situaciones críticas de sociedades como la brasilera y de otros de nuestros países.

Lo que pocos han calculado es lo que desde la óptica del mercadeo representa un torneo de la magnitud del mundial, no solamente para el país sede, sino también para otros, incluso para los que no estarán en la competición, y que bien aprovechadas son de gran utilidad para el mundo entero, haciendo que esas inversiones sea de beneficio en muchos casos.

Las disciplinas deportivas han sido y son un paliativo en todas partes, y muy fuertes en nuestro país, como acontece cada vez que un atleta de los nuestros gana una competición de renombre. Hasta políticamente lo aprovechan algunos, como sucedió hace unos días con el giro de Italia, y ha ocurrido siempre, pocas, muy pocas veces sin razón para ello.

La publicidad es la herramienta mercadológica que más se utiliza por propios y extraños para promocionar productos, servicios, regiones, y hasta religiones, para citar unos cuantos ejemplos, cuando hay un campeonato como el mundial de fútbol. Los objetos promocionales que se usan, las famosas “pollas”, las reuniones de amigos y familiares para apreciar los partidos, etc., son apenas muestra de lo que mueve y genera un torneo como el mundial de fútbol, en todos los sectores, inclusive en personas que poco o nada saben del deporte, pero que ante un campeonato como este se “rinden” porque el mundo se paraliza prácticamente.

Hace 4 años el realizado en Sudáfrica fue seguido por más 32 mil millones de televidentes, y el partido final entre España y Holanda por más de 715 millones. Los cálculos indican que en esta oportunidad serán muchos más los que estarán pendientes de los encuentros, razón por la cual muchas empresas están modificando horarios, facilitando la “asistencia” a los partidos.

Además, la participación de nuestra selección es un oportunidad para implementar actividades fidelizadoras, no solamente publicitarias, pues el hecho de ser un mercado que se mueve tanto alrededor del deporte, y especialmente del mundial, hace que sean numerosas las posibilidades de interactuar con los clientes. Como ejemplo basta citar las famosas pollas que tantos almacenes, restaurantes, negocios e internas en general se han organizado. Se sabe de parroquias en algunos países, que aprovechando este tipo de campeonatos han organizado con la feligresía reuniones para ver los partidos, trabajando mercadeo religioso, y muchas empresas que han hecho lo mismo con clientes y proveedores, buscando mayor acercamiento y conocimiento mutuo.

Cuando se trata de relacionamiento con los clientes y prospectos, es un evento que se convierte en oportunidad de acción, y que si se sabe aprovechar, son muchos les beneficios para todos. Pero hay que tener iniciativa, o creatividad para estos casos.