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Carlos Fernando Villa Gómez

Como alguien dijo: “cada día que pasa, hay algo nuevo en el mundo de la tecnología, que es aplicable al mercadeo, y las empresas que no estén al día y no la utilicen, pronto serán historia”.

Al apreciar lo que algunas compañías están haciendo, ante la falta de adaptación, de una parte, el desconocimiento y el uso inadecuado de los avances tecnológicos, de la otra, lo que resulta no puede ser otra cosa que preocupación por la pérdida de nivel de competitividad ante la competencia, en primera instancia, y esperar que las cosas no sigan por este camino, para no tener que lamentar al final lo que pudo haber sido y no fue.

Mencionando solamente algunos aspectos de y para mercadeo, digamos que cada vez se sabe, reconoce y acepta que el contacto permanente con los mercados (clientes) es más importante; que las relaciones son base sólida de una lealtad necesaria, y que facilitar las cosas para todos es algo que la tecnología suministra. Pero para que ello se dé, y se convierta en algo que genere un resultado de actitud sostenible en las personas, tiene que usarse como algo verdaderamente efectivo y eficaz.

Cuando tenemos oportunidad de vivir situaciones en otras partes, en este campo del uso de la tecnología en mercadeo, nos preocupa saber que teniendo la capacidad instalada, no se sepa usar, o, lo que es peor, no se quiera utilizar para competir, a sabiendas de que los que están llegando, y llegarán, lo están haciendo desde hace algún tiempo, y se están actualizando para continuar con éxito hacia el futuro.

La interconexión que se da entre los integrantes de las acciones que una empresa debe desarrollar con los clientes para resolver situaciones de forma inmediata, el manejo de las ofertas personalizadas, el respeto por la privacidad, las situaciones de dificultad de los mercados que posibilita el permanente contacto que decimos, la posibilidad de hacer las cosas más sencillas, por medio de la eliminación de normas, trámites y documentos innecesarios, la historia de cada cliente con las empresas, la eliminación de restricciones odiosas, y muchos más, nos sirven de ejemplo para tratar de llamar la atención de nuestras empresas hacia lo que puede hacerse con la tecnología e implica su uso.

Saber que un automóvil se puede comprar a crédito y adelantar los trámites legales, de seguro y de alistamiento en menos de una hora, sin moverse de la oficina del vendedor de carros, y no solamente culminar el proceso de compra sino salir conduciéndolo, es algo que es posible en casi cualquier lugar del mundo; el estudio inmediato de los créditos, el manejo de inventarios, el suministro de información, etc., es decir, el mercadeo en tiempo real, es un imperativo que día a día es más claro y necesario.

Pero para ello se requiere voluntad, capacitación, y uso adecuado de la tecnología. Acumular puntos y similares en almacenes, bancos, estaciones de gasolina, restaurantes, aerolíneas, etc., sin tarjetas ni papeles, solamente con un número de identificación que puede suministrarse verbalmente, y poder cederlos  a terceros. Establecer sistemas de identificación de transacciones usando las bases de datos para evitar papeleo innecesario, agilizando trámites, por ejemplo. Aprobación inmediata de solicitudes, acreditación inmediata de consignaciones, variedad de sistemas de identificación, y más, gracias a la interconexión posible y real entre entidades privadas y públicas, es algo que hoy se da en muchas partes. Y hay más…, pero hay que hacer las cosas para que sirvan. ¡Si no…!