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Carlos Fernando Villa Gómez

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Hace varios años hicimos una lista de preguntas que sobre mercadeo nos hacen y llegan por correo, pidiendo que tratemos lo que en ellas se cuestiona. Al revisarlas, no sin sorpresa, por la que no es miopía, como la llamó Levitt, sino ceguera del marketing, observamos que tienen la misma vigencia de antes, o sea que continúan sin respuesta; las dejamos para que sean los responsables de cada caso quienes, ojalá lo hagan, y nos demuestren que el mercadeo lo entienden y aplican bien, dejando ver, con claridad, que tantos cursos y estudios adelantados y seminarios, han servido.

¿Por qué confunden tanto ser atentos, amables, simpáticos, con buen servicio? ¿Es que no entienden las diferencias?
¿Por qué las encuestas que adelantan para investigaciones son tan largas, cansonas y, algunas se adelantan con tantas preguntas sin sentido?
¿Por qué los encuestadores no parecen tener sentido común, haciendo preguntas sin pensar?
¿Por qué hablan tanto de servicio y respeto, y llaman por teléfono, a fijos y celulares indiscriminadamente, a cobrar, hacer encuestas, pedir opiniones, ofrecer de todo, a toda hora y todos los días, sin respetar a nada ni a nadie? ¿No hay quien los "ponga en cintura"?

¿Por qué a quienes ejercen funciones de telemercadeo les da tanta rabia que se les diga que no hay interés?
¿Para qué prometen tanto en tantas organizaciones, si no solamente no cumplen, sino que hay mucha gente de esas empresas que ni siquiera saben de qué se habla?
¿Por qué será que los bancos, los supermercados y muchos almacenes no consiguen el personal suficiente para atender en las cajas, y los clientes tienen que aguantarse lo que sea, interminables y eternas filas?
¿Por qué no hay regulación publicitaria para que las cosas que dicen y prometen tantas empresas, sean ciertas y cumplan sin tantas trabas? ¿Es que no existe una regulación para la paublicidad?
¿Por qué los almacenes ponen tanto problema para cambiar lo que han prometido cambiar?
¿Por qué no se inventan otros sistemas de fidelización que sean sencillos y aplicables?
¿Por qué son tan confusos los folletos, los catálogos y, en fin, lo que imprimen para explicar o dar instrucciones de uso?
¿Para qué existen misiones y visiones, si no las acatan ni conocen?
¿Por qué son tan largos, confusos y hasta imposibles de implementar los planes de mercadeo?
¿Para qué sirve tanta tecnología si los sistemas no dejan hacer tantas cosas que deberían hacerse?
¿Para qué mandan tanto correo promocional basura, confuso y que no se cumple?
¿Para qué piden tanta información, dizque actualizando datos, y nunca la usan?
¿Por qué tantas entidades del estado no entienden lo que es servicio y pareciera que siempre tienen como base de acción, lo que haga sentir peor y moleste a la gente?
¿Cuándo será que el estado comprende lo que es el mercadeo social para que comience a aplicarlo y se pueda dar un adecuado comportamiento ciudadano?
¿En las empresas de comunicaciones, televisión, radio, prensa, etc., si habrá quién sepa de mercadeo y oriente las acciones correspondientes? ¡No parece!
¿Para qué estudian mercadeo si no lo aplican?
Son muchas más, pero presentamos las más comunes, recordándoles a las administraciones, en todos los campos, que el mercadeo no es para vender sino para formar y mantener los mercados, los clientes, siendo la compra, cuando se requiere una venta, una consecuencia de un efectivo accionar del marketing, como tantas veces dijo Drucker.
Dejamos las inquietudes para que, como decimos, las respondan quienes deben hacerlo.