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Por: Carlos Fernando Villa Gómez

 

El mercadeo de contenidos, del que tanto se habla últimamente, es una forma de actuar en el mercadeo, que parte de la creación y distribución de información relevante y valiosa para atraer, lograr y fidelizar clientes, cuyo propósito principal es la atracción y el lógico y posterior mantenimiento de los mercados, lo cual se logra haciendo de ello una parte integral de la estrategia de mercadeo.

Para que sea verdaderamente efectivo, es necesario entender exactamente lo que necesitan, las expectativas, y lo que ello involucra, de los clientes y prospectos, para suministrarles una comunicación cuyo contenido sea verdaderamente importante y de valor, de manera que se logre la conexión con ellos, como comentó John Maxwell, y para lo cual se necesita el uso de formatos adecuados.

Con esos contenidos se genera y mantiene la vida de las marcas, respondiéndose por anticipado, las posibles dudas de los mercados, y se dirige la toma de decisiones, todo ello en lugar de “gritar” para que compren, como dicen algunos, pues no se trata de hacer o generar ruido en un mercado como el actual, sobre comunicado y sobre informado, en el cual hay que trabajar para hacer que las decisiones de los clientes se fundamenten en la aceptación y creencia de que lo que se dice se recompensará con la fidelidad, acción y participación de los mercados con la organización que los emite.

Las redes sociales, los blogs, los sitios Web, el uso de los teléfonos, además de los medios tradicionales, son los canales por los cuales se transmite el marketing de contenidos.

Recientes investigaciones demuestran que el 90% de los consumidores valora lo que se dice, muy por encima de lo que se trata de lograr con la publicidad tradicional invitando a las compras, pues con él se logra un conocimiento real y adecuado de lo que se ofrece, de la organización, y en fin, de lo que se requiere para obtener, como parte del resultado, un adecuado y efectivo involucramiento de quienes son receptores de lo que se transmite.

61% de los clientes opinan que con un adecuado contenido se logra una mayor disposición hacia la acción que se busca. Además, la mayoría dice que prefiere “consumir” contenidos antes que simples anuncios, por lo que indican que es de mayor receptividad y efecto que la publicidad tradicional, de la cual los mercados han comenzado a demostrar no solamente desconfianza sino también resistencia, según los análisis.

Otro aspecto importante es el hecho de ser, el mercadeo de contenidos, un gran “culpable” del incremento de los diálogos con los clientes; 78% considera que las empresas que trabajan más con contenidos están más dispuestas a fomentar relaciones y participar con mayor intensidad en los procesos.

Según los cálculos, la inversión en contenidos es de cerca del 25% del presupuesto de comunicaciones de mercadeo, siendo mayor el número de organizaciones pequeñas las que ello hacen, llegándose a la no despreciable cifra del 42% de inversión, sobre todo, las que no cuentan con más de 10 empleados en sus nóminas.

Las redes sociales extractan de los contenidos la mayoría de lo que en ellas se comenta, siendo esta actividad del mercadeo la que es considerada en la actualidad como algo que debe ser propio de cada organización, antes que un trabajo de agencias tradicionales. Además, los blogs se han constituido en lo principal del marketing de contenidos.

No se trata de un golpe a la publicidad sino de una actividad de comunicaciones que debido a la cantidad que de ellas se aprecia en todos los medios, ha “nacido” para que los clientes y prospectos encuentren información que sea verdadera y efectivamente relevante, que forme para lograr la confianza de los mercados (fidelidad), e invite a ser parte de lo que sucede en el mundo competido y competitivo de la actualidad.

Los hallazgos de los investigadores, a nivel mundial, dejan ver con claridad que la acción de comunicaciones, sobre todo la publicidad, como se ha manejado tradicionalmente, ha perdido fuerza por la cantidad de mensajes “vacíos”, sin verdadero contenido, que se pueden apreciar en los medios, todos, sin excepción, lo que ha hecho que no pocos analistas opinen sobre el cansancio de las audiencias, cuando se trata de comunicaciones.

No se trata pues de “otro” mercadeo, como alguien preguntó recientemente, sino de una manera más eficaz de hacer de las comunicaciones una herramienta verdaderamente efectiva en un mundo de competencia, de innovación y de humanismo.