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Por: Carlos Fernando Villa Gómez

 

Peter Drucker dijo, poco antes de morir, que las empresas que no estén al día en tecnología y sus aplicaciones, pronto serán historia. Y alguien agregó: cada día que pasa hay algo nuevo en el mundo de la tecnología que es aplicable al mercadeo.

Al apreciar lo que algunas compañías están haciendo, ante la falta de adaptación, de una parte, y el uso inadecuado de los avances tecnológicos, de la otra, lo que resulta no puede ser otra cosa que preocupación por la pérdida de nivel de competitividad ante la competencia, tanto nacional como internacional, en primera instancia, y esperar que las cosas no sigan por este camino, para no tener que lamentar al final lo que pudo haber sido y no fue.

Mencionando solamente algunos aspectos de y para mercadeo, digamos que cada vez se sabe, reconoce y acepta que el contacto permanente con los mercados (clientes) es más importante; que las relaciones son la base sólida de una lealtad necesaria, que facilitar las cosas para todos es algo que la tecnología permite que se haga sin complicaciones y que las bases de datos son una herramienta indispensable para el momento que se vive. Pero para que ello se dé, se utilice adecuada y efectivamente, y se convierta en algo que genere un resultado de actitud sostenible en las personas, tiene que hacerse, es decir, usarse, como algo verdaderamente efectivo y eficaz.

Cuando tenemos oportunidad de vivir situaciones en otras partes, en este campo del uso de la tecnología en mercadeo, nos preocupa saber que teniendo la capacidad instalada, no se sepa usar, o, lo que es peor, no se quiera utilizar para competir, a sabiendas de que los que están llegando, y llegarán, lo están haciendo desde hace algún tiempo, y se están actualizando para continuar con éxito hacia el futuro.

La interconexión que se da entre los integrantes de las acciones que una empresa debe desarrollar con los clientes para resolver situaciones de forma inmediata, tales como solicitudes crediticias en entidades financieras, almacenes y donde se requieran; el manejo de las ofertas personalizadas y diferentes para los clientes en el momento de llegada a entidades de servicio, de comercio, etc., por medio de programas que permiten que el reconocimiento a los actos del cliente sea una realidad permanente; el respeto por la privacidad y las situaciones de dificultad de los mercados que posibilita el permanente contacto que decimos; las diferentes, pero constantes, maneras de hacer las cosas más sencillas, por medio de la eliminación de trámites y documentos innecesarios; la validez y valoración de la historia de cada cliente con las empresas; la eliminación de restricciones odiosas, y muchos más, nos sirven de ejemplo para tratar de llamar la atención de nuestras empresas hacia lo que implica la tecnología y su uso.

Saber que un automóvil se puede comprar a crédito y adelantar los trámites legales, de seguro y de alistamiento en menos de una hora, sin moverse de la oficina del vendedor, y no solamente culminar el proceso de compra sino salir conduciéndolo, es algo que es posible en casi todo el mundo. Pero para ello se requiere voluntad y uso de tecnología. Acumular puntos y similares en almacenes, bancos, estaciones de gasolina, restaurantes, aerolíneas, etc., sin tarjetas ni papeles, solamente con un número de identificación que puede suministrarse verbalmente, y poder cederlos  a terceros. Establecer sistemas de identificación de transacciones usando las bases de datos para evitar papeleo innecesario, agilizando trámites, por ejemplo. Aprobación inmediata de créditos, acreditación inmediata de consignaciones, variedad de sistemas de identificación, y más, gracias a la interconexión posible y real entre entidades privadas y públicas, es algo que hoy es más que posible y ya se da en muchas partes.

El uso de los teléfonos y los equipos móviles, que cada día aumenta y se ha convertido en fuente de estimulación y actualización para casi todo el mundo; los blogs y las redes sociales, y, en fin, todo lo que nos brindan la tecnología y las ciencias sociales, por ejemplo, hay que comenzar a utilizarlo con mayor intensidad, pues de lo contrario, seguiremos apreciando un atraso que no se debe a la falta de infraestructura tecnológica sino a miopía de muchos que no quieren, o no saben, usarla.

Hoy, más que en cualquier otra época de la historia, se cuenta con la posibilidad y las alternativas de uso de tecnología para el proceso logístico de mercadeo.

Hay más…, pero hay que hacer las cosas para que funcionen.