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Por: Carlos Fernando Villa Gómez

Dicen que es oro, que es dinero, y muchas otras cosas, sobre lo que es y significa el factor tiempo. Sin embargo, y a sabiendas de ello, en el mercadeo, que es nuestro caso, hay que considerarlo como algo de suma importancia, porque aunque no se puede comprar, vale demasiado, sobre todo en un mundo como el actual, en el cual "el que menos corre, vuela" y las cosas se están dando "en tiempo real".

Uno de los males actuales es que la gente parece ser que "no tiene" el mismo tiempo que antes, porque es mucho más lo que hay que hacer, como revisar y responder correos electrónicos y mensajes que se dejan en las contestadoras, comités inoficiosos que se han inventado, vivir "pegados" del blackberry, y aguantar el caos vehicular que hace que todo se retrase, por ejemplo.

Así y todo, cada día, paradójicamente, se valoran más los minutos que se ahorran, pues a nadie le gusta que se haga perder tiempo, porque éste no se recupera. Entonces, la lección es clara: no se debe hacer perder tiempo a los clientes, ni a nadie, con formularios extensos y que no sirven porque nunca se utilizan adecuadamente, preguntas sin sentido, repeticiones de algo que ya se ha hecho, esperas en filas y salas las cuales son innecesarias desde todo punto de vista, y un exceso de trámites que ni se justifican y menos entienden, por ejemplo. Esas son prácticas que se consideran inadecuadas y malas para mercadeo, porque en lugar de servir para formar y mantener los mercados, lo que hacen es lo contrario, deformar y alejar clientes, prospectos, proveedores y más.

Una de las quejas más notorias en nuestro medio es el incumplimiento que, prácticamente, se da en todos los campos; promesas que no pasan de ser palabras, compromisos que no se cumplen, y más, que implican deberes y derechos de todos para con todos.

Son muchos los casos que podríamos citar como muestra de lo que, desafortunadamente, se ha incrementado cuando se habla del tiempo; cada quien tiene casos que generarían suficiente material para libros sobre el tema.

Muchos consideran que la edad de las personas hace que el tiempo rinda menos; y puede que en algunos casos así sea, debido a que la agilidad, tanto física como mental, va disminuyendo. Pero, la realidad es que si a ello sumamos lo que al principio se indica, se podrá entender con claridad que el tiempo de acción es, efectivamente, menor al que antes se podía tener para actuar, pues es mucho más lo que hoy hace que se deba dedicar tiempo a lo que antes no existía.

El respeto por el tiempo de los demás, sean quiénes sean, clientes, prospectos, proveedores, personal de la organización, etc., es algo que hay que considerar como fundamental dentro del proceso logístico del mercadeo, además de ser un elemento que hay que respetar.

Algo que muchos se han (nos hemos) preguntado por años, y sobre lo que no se ha (hemos) podido encontrar una respuesta clara, ni lógica, es lo que desde la vida universitaria, sobre todo, se ha denominado "ley del cuarto", pues si las actividades académicas se programan en horas y duración claras, ¿por qué no se respetan? Y el inicio de las actividades, tanto académicas como sociales y similares, ¿por qué siempre tiene que ser con demoras? Además, ¿por qué siempre son los cumplidos los que tienen que aceptar los retrasos de quienes no llegan o se presentan a tiempo? Parece ser que estos casos se han convertido en un elemento cultural, y, lo más triste, aceptado por la mayoría.

Las entregas de mercancías, los tiempos de reparación de productos que ello requieren, las horas fijadas para salidas y llegadas de vuelos y servicios de transporte, las llamadas telefónicas, los pagos, etc., son algunos ejemplos que siguen haciendo de la lista algo interminable, y que demuestran, a las claras, que el tiempo es un factor cada día más irrespetado e incomprendido sobre lo que es y significa, de nuevo, en mercadeo que es nuestro caso, y el cual debería ser de cumplimiento riguroso.

El nuevo estatuto del consumidor, que entró en vigencia hace pocos días, es para que sea considerado y analizado, pues el tiempo que se pierda será responsabilidad de alguien, y sobre ello trata en algunos apartes la ley.