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Por: Carlos Fernando Villa Gómez

Después de haber concluido la que para muchos ha sido la más triste y vulgar contienda electoral por los ataques y acusaciones de algunos candidatos, la cual se calificó como una actividad de triunfo de la democracia por parte de algunos, pueden sacarse conclusiones desde una visión del mercadeo, tanto del político como del electoral, sobre lo que hemos tratado en anteriores oportunidades, para tratar de hacer claridad sobre lo que son.

El mercadeo político se refiere a la formación de seguidores de ideologías que son la base de actividades de un determinado partido, no de personas, quienes son, para los partidos, los líderes y/o legitimadores, "imanes", ejemplo, etc., y eso es lo que menos se ha apreciado en nuestro país; se apoyan candidatos, muchas veces sin conocer siquiera las propuestas, pero existe un desconocimiento claro de lo que son los partidos, lo que significan y sus ideologías; porque no se ha hecho mercadeo político, lo que significa que no se ha "formado" a la gente en lo que es la política y lo que implica para el desarrollo del país.

Una consecuencia de ello es la apatía, y otra la que podríamos llamar "deslealtad" del cliente, por lo que se aprecia cómo muchos "se pasan" de un partido o movimiento a otro. Si existiera un verdadero marketing político, existiría fidelización de clientes, y eso no se ve por parte alguna.

No existe, porque no se ha generado una consciencia de lo que es y significa el voto; no se aprecia una imagen positiva de los políticos, porque lo que se publica es más malo que bueno, muchas obras no se ven y no se dan a conocer, la mayoría de las promesas se quedan en eso, promesas, y mucho más, que cada día hace que se aumente la ausencia del marketing formador de las acciones políticas y sus protagonistas, y se note más esa apatía y desgano del pueblo, siendo triste ver cómo la proporción de aumento de la población no se siente en la cantidad de votos en las urnas.

El mercadeo electoral es el que se hace para generar en la gente un comportamiento que se refleje el día de las elecciones, de manera que los electores voten y lo hagan sin tener que lamentar ni lamentarse porque no tuvieron tiempo de hacerlo, como se pudo apreciar el pasado 30 de Octubre, cuando tantas personas llegaban casi al a hora de cierre y protestaban por no poder depositar el voto. La acción de votar no es apreciada con fuerza, y, por el contrario, siguen siendo muchos quienes manifiestan desgano para hacerlo porque las incomodidades, la desinformación, la falta de claridad y orientación, las opiniones negativas, etc., siguen siendo muy notorias, lo que hace que a muchos les de pereza votar. No se ha hecho un adecuado marketing electoral.

Si sumamos la falta de mercadeo en estas dos actividades, que van ligadas, la gran conclusión es que no se da una población educada para la política y las actividades que deben ejecutarse, ni se conocen con claridad los deberes de los electores, siendo consecuencia de lo anterior lo que, triste y lamentablemente, hemos apreciado desde cuando se dieron a conocer resultados en muchas partes del país: demandas por desconfianza, manifestaciones, con y sin violencia, frases desobligantes, generación de dudas por comentarios mal intencionados, destrucción de sedes, heridos, etc., que no son otra cosa que una demostración clara de que el mercadeo político, que tiene como una de sus ramas el electoral, ha brillado, y sigue brillando, por estar ausente en la política colombiana.

Los políticos "tradicionales", y los pocos nuevos que lograron "meterse" en las pasadas elecciones, deberán iniciar actividades de marketing político, para que de manera real se pueda apreciar lo que llaman "madurez política", y las acciones que se ejecutan sean verdaderamente apreciadas, respetadas, y seguidas, y pueda darse una actividad que conduzca al país cada día por senderos de progreso y de unidad, con oposición que sea bien ejercida, argumentando y debatiendo, pero buscando, todos, el bien común y el mejoramiento del nivel de vida de toda la sociedad.


Ha habido inactividad y demora en hacerlo, pero, como dice el dicho, "más vale tarde que nunca". Ojalá nuestros políticos lo entiendan y lo hagan.