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Por: Carlos Fernando Villa Gómez

Apenas estamos comenzando un nuevo año, y ya es hora de iniciar actividades "frescas", porque en mercadeo nunca se llega y siempre hay que estar activos. Los propósitos que se hicieron el último día de cada año, tan tradicionales, deben haber quedado en las listas de éllos, de los propósitos, que como dijimos el año pasado, han debido entregarse a personas que chequeen e impulsen a no decaer en la búsqueda de los objetivos trazados.
Pero hay cosas que deben estar siempre presentes, y que el período que acabamos de "enterrar" dejó como enseñanzas, las cuales son para tener en cuenta.

El humanismo, sobre lo cual hemos hablado en ocasiones anteriores, debe ser una constante en el mercadeo de este año, y de todos, pero como no se ha dado verdaderamente, es hora de ponerlo en práctica real. Los mercados, los clientes, son una sumatoria de seres humanos, quienes por estar en una empresa, en ocasiones, no dejan de ser eso, humanos. Como tal, el trato que se recibe, y que se da, porque es de doble vía, debe, tiene que, estar fundamentado en lo que significa una relación de personas con sentimientos, aunque con pensamientos, gustos e ideologías diferentes pero siempre respetables.

Los seres humanos hemos visto cómo el cambio, la constante infinita a la cual estaremos sometidos, ha hecho que las cosas se presenten de diferentes maneras. La oferta de vida, y de lo que para llevarla dignamente y cada vez mejor nos ofrecen, sea muy variada, hasta llegar a una situación en la cual la oferta supera la demanda en la mayoría de los casos; ello ha traído como una de las consecuencias más apreciables, que los clientes busquen lo que necesitan y/o desean de la manera más completa posible, lo cual quiere decir que la oferta debe presentarse y estar lista para ser "usada", sin que se tenga que salir a buscar cómo completarla para poder disfrutarla. En otras palabras, y como tanto se ha dicho, hacer la vida más fácil y más sencilla, sin complicar tanto, como se ha apreciado.

Otro aspecto que ha "refrescado" a los mercadólogos, y que seguirá siendo algo que cada vez hay que considerar con mayor intensidad, es el relacionado con la tecnología, que algunos han llevado a la práctica como "mercadeo del mouse", o del ratón, queriendo decir con ello que los mercados cada vez están más inmersos en el mundo virtual, lo que hace necesario que se trabaje con la Web. Las redes sociales, que desde 1995 comenzaron a ser una herramienta del mercadeo, y que Dick Martin presenta en su libro como una nueva economía, es una realidad, que para muchos, desafortunadamente, pareciera no existir, razón por la cual han descuidado este aspecto.

Esas comunidades virtuales, sumadas a los blogs y a las actividades que en la Web se presentan y que la tecnología ofrece, han hecho que hoy se hable de un cliente que no quiere que le digan las cosas sino que desea ser parte de un diálogo permanente, que busca ser parte activa en los procesos, y que hace mercadeo muy fuerte para las organizaciones, sean éstas del carácter que sean.

Ese diálogo permanente que se debe mantener con los mercados, hará que la lealtad que tanto se busca sea más viable y sostenible, y podrá hacer posible el "blindaje" que muchos empresarios desean.
Son muchas más las cosas que podríamos comentar, pero para este inicio de un nuevo año nos sirven para pensar sobre la manera como debe desarrollarse el mercadeo, sobre todo en nuestro medio, que tanto lo necesita, pero que para que sea efectivo, hay que trabajarlo. Otra vez, para todos, feliz año con mucho "Tiempo de Mercadeo".