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Por: Carlos Fernando Villa Gómez

La globalización de los mercados ha hecho que se derrumben muchas fronteras, tanto para exportadores como para importadores, habiéndose generado tratados de libre comercio que favorecen a los firmantes, como lo han demostrado, en la mayoría de los casos. Al mismo tiempo se han abierto las puertas para los inversionistas del mundo entero, quienes han mirado al país, en nuestro caso, desde muchos ángulos y con muy variados ojos.

Por ello, otrora empresas colombianas ya no lo son desde el punto de vista accionario: Éxito, Avianca, Coltejer, Bavaria, Caracol, etc., son ejemplo de ello. Y han llegado empresas y marcas de todos los sectores: alimentos, restaurantes, almacenes, bancos, automóviles, ropa, café. En fin, hasta en lo que éramos dizque los mejores, encontramos competidores de todo el mundo. Y si hablamos considerando Internet, desde lugares que no sabemos.

El éxito de las marcas que salen y llegan, nacionales o extranjeras, depende de muchos aspectos; pero uno de los más importantes, por no decir el más, es la percepción que se tiene y/o genera en las mentes de los clientes y prospectos, pues más allá de normas técnicas y similares, si el posicionamiento competitivo no es adecuado, con casi total certeza podríamos decir que se fracasará. La mente humana es la que determina, como siempre lo ha hecho, si las cosas son buenas o no, lo cual depende de la percepción que se tenga o forme.

Es por ello que la marca país es fundamental. El "made in... Colombia", en nuestro caso, se convierte en elemento tranquilizador para el mundo. Pero hay que lograrlo, pues generar un adecuado posicionamiento no puede dejarse a la interpretación selectiva de todos; hay que orientarlo primero, y recordarlo para mantenerlo, posteriormente, por medio de comunicaciones estimuladoras adecuadas, y refuerzos con hechos que lo respalden y confirmen.
Por eso causa preocupación que mientras el mundo entero trata de establecer asociaciones entre quienes son competidores nacionales para llegar a mercados foráneos, sigamos apreciando celos y desunión, siendo la causa de ello, básicamente, un regionalismo mal entendido.

Mientras Toyota y Sony son primero japonesas, Harley Davidson, McDonald´s, Burger King, Levis norteamericanas, Falabella chilena, Zara y Mango españolas, Mercedes Benz, BMW, y Audi alemanas. Deportistas como Mesi es argentino, Cristiano Ronaldo portugués, Federer suizo, Pelé brasilero. ¿Quién se preocupa por saber dónde están las oficinas o plantas de las anteriores? ¿O de marcas como Budweiser, Toshiba, Panasonic, Hyundai?

¿Acaso no será más importante generar para el mundo tranquilidad porque la marca sea "made in Colombia", tanto para el mercadeo de ciudades como para el de bienes y servicios, que preocuparnos por hacer creer que es más importante dar a conocer que Medellín está en Antioquia, o que Santa Fé de Antioquia está ubicada en nuestro departamento?
¿Quién anda buscando en dónde está Cincinatti, o Akron?, ¿o preocupado por saber si la sede de Panasonic queda en Tokyo o en Kadoma City, Osaka, o que la de Harley Davidson es en Detroit o en Milwaukee? ¿o la de Burger King en Nueva York o Miami?

Las marcas son cada vez más "tranquilizadoras" porque en mercados de competencia, aún en épocas de las llamadas de crisis, las marcas son las que el mercado debe tener con claridad en las mentes. ¿Acaso no se siente más tranquilidad comprando ciertas marcas que otras, o yendo a algunos lugares que a otros, o hablando con unos que con otros?
Colombia es un país de regiones, antes que nación. Y para competir, debemos ser nación..., y ello implica que todos debemos estar preocupados porque todos y todo sea "made in Colombia".