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Por: Carlos Fernando Villa Gómez     

Si hay algo cierto es que si se continúa haciendo lo mismo, se logrará también lo mismo; y si se recorta lo que se está haciendo, igualmente se reducirá el resultado.

Son muchos los escritos y las conferencias que se han tenido a raíz de las oportunidades que ya casi podríamos decir se nos presentaron, lo que a hecho que algunos comiencen a hablar de la postcrisis. La pregunta a la que habría que buscar respuesta es si se aprovecharon, o se están aprovechando esas oportunidades, pues también habría que cuestionarse si los encargados de orientar las organizaciones en nuestro país han sabido, y saben, identificar esa gran cantidad de alternativas que se presentaron y se siguen dando.

Los ganadores de las recesiones y las grandes crisis que ha vivido la humanidad, jamás han sido quienes han continuado amparados por el abrigo del miedo bajo el pretexto de ser cautelosos y hasta cicateros; los sobrevivientes y exitosos han mantenido el ritmo ajustando todos los integrantes y los sistemas de manera que se hagan las cosas en una forma diferente, innovadora, entregando cada vez maneras de mejorar el nivel de vida de los clientes y prospectos.

Los que hacen lo contrario, seguir en lo mismo, recortando y dejando de hacer, al volver la calma al océano, o se quedan rezagados y desaparecen en el horizonte, o al bajar la marea encallan y no pueden continuar la marcha, como afirma J. Walker Smith, presidente de Yankelovich Monitor.

Los recortes y la inactividad, abandonan terreno, dejan el campo lleno de vacíos que los que saben aprovechar llenan, con novedad, para que la gente se mueva, actúe. Es apenas lógico.

Es cierto que los mercados hacen ajustes, como estamos apreciando en todos los campos, pues las recesiones hacen que el poder adquisitivo de las personas, incluidas empresas, se reduzca en muchos campos, puesto que no se da en todos.
Pero también es cierto que cuando aparecen ofertas verdaderamente novedosas, que no es lo mismo que con algunas modificaciones a las existentes como dijo Theodore Levitt al referirse en 1962 cuando publicó el libro sobre la Innovación en Marketing, y en Septiembre de 1966 en el artículo Imitación innovadora (Innovative Imitation), las cosas son muy diferentes y el mercado actúa de manera positiva.

"En forma estricta, la innovación ocurre solamente cuando algo es completamente nuevo, diferente, y no se ha hecho antes", dice Levitt; pero no es hacer locuras para buscar que se den cambios de comportamiento con ofertas que sobrepasan los límites de lo que debe ser para mejorar constantemente el nivel de vida de la sociedad.
Las recesiones son duras para todos; generan incertidumbre, ineficiencia, y muchas otras cosas. Pero hacen que se produzca una acción de "limpieza" para emerger posteriormente, una vez se supera porque no es eterna, con fuerza y con nuevos aires para continuar ofreciendo cada vez más oportunidades.

La relación costo/beneficio se da en una mejor proporción. Cuando la situación es floreciente y todo es "color de rosa", la ineficiencia y el sobregasto no se dejan ver tan claramente, y los errores pasan desapercibidos. Cuando las cosas se ponen difíciles es cuando más se notan hasta los mínimos detalles negativos, apareciendo los desesperos y los miedos.
Cuando se trata de formar clientes, manteniendo los actuales y generando más, que es la labor del mercadeo, y además se está en situaciones complicadas, es cuando más hay que estar en contacto con el mercado para conocer las expectativas y las posibilidades existentes de manera que se pueda hacer lo que se hace en una forma distinta, sin descuidar ni desbaratar nada.