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Por: Carlos Fernando Villa Gómez

Es indudable que con el transcurrir del tiempo, la celebración de la navidad y el fin de año han tenido un efecto notable y notorio en las actividades mercadológicas en el mundo entero; unas han generado reacciones positivas, pero no puede desconocerse que también se encuentran negativas en muchas partes, que han ocasionado replanteamientos en las actividades de no pocas empresas.

Una investigación de National Retail Federation indica que más del 40% de las personas que celebran la navidad comienzan las compras antes del 31 de octubre, tendiendo a hacer que el comercio inicie promociones de temporada más temprano cada año, lo que lógicamente ocasiona ajustes en la programación de las actividades de todos, y molestias en quienes no celebran estas fiestas teniendo el movimiento del comercio como una de las principales acciones del año; hay culturas en las cuales las festividades son religiosas y no mezclan comercio con ellas, y existen regiones no cristianas que han comenzado a manifestar incomodidad por la "invasión" de decorados y fiestas alusivas, no solamente en almacenes y sitios públicos, sino también en sitios Web por considerar que navidad es una celebración religiosa que no debe ser ni tan extensa ni tan comercial, poniendo de presente algunos el campo de la religión.

No es un secreto que en el mundo occidental, sobre todo, es una época de incremento de gastos para empresas y familias, haciendo que no pocos "sufran" de verdad, y que otros tantos hayan "ajustado" la actividad de compras, reduciendo las mismas para manifestar verdaderos sentimientos. Es un período de alegría, tristeza, soledad, presiones intensas, reuniones, fiestas, y protestas, dependiendo de las regiones y las culturas.

Muchos padres de familia que celebran la navidad "comercialmente" sufren por no poder dar a los hijos lo que "desearían", y algunos sienten frustraciones por tantas familias que hoy son historia y deben "compartir" el tiempo de los menores por estar divorciados o separados. Otros, porque no entienden que las culturas cada vez son más, y que la globalización ha mostrado que todos no celebran lo mismo en el planeta.

Los sistemas de distribución tradicionales se han visto "afectados" por los sistemas de entrega; las compras "on-line" han comenzado a ser una acción en aumento porque muchos consideran que es mejor y más seguro de esa forma, buscando la tranquilidad del hogar o la oficina antes que salir a tumultos y aglomeraciones.

Los bonos, tanto físicos como electrónicos se han convertido en "el regalo" más frecuente, pues ante la multiplicidad de opciones y el deseo de "seguridad de acierto" en la compra, han hecho que éste se convierta en favorito de muchos. Por esa misma diversidad de opciones, y la llamada "comoditización" del mundo, el precio se ha convertido en elemento determinante para las decisiones de compra, tanto de las empresas como de las familias.

Las horas de trabajo se incrementan para muchas personas, los días se alargan y acortan, según se vivan las celebraciones, y muy buena parte del sector comercial espera que la época siga contribuyendo con la mayor parte de los ingresos.
La seguridad es un elemento que hace que se adopten medidas algo inusuales, y el sector salud cada vez se preocupa más.
Es una época que genera multiplicidad de acciones, que cada año ocasiona reacciones diversas y cada vez más complejas, pero que, definitivamente, traumatiza, positiva y negativamente, pero es causante de eso: traumas. ¡Feliz Navidad para todos!