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Una de las más frecuentes acciones antimercadológicas que vivimos los colombianos es la de tener que resolver, siendo clientes, los problemas de las llamadas "devueltas". Casi que podríamos decir que en todas partes ocurre: en los almacenes, en los taxis, en los buses, y en general, donde se intente pagar. Pareciera que las administraciones no saben lo que es una base para devoluciones. En empresas y almacenes, la negligencia y el desinterés reinan cuando se dan esos casos (que son diarios). Y lo peor: muchas veces, en los almacenes, prefieren perder una oportunidad de venta que buscar cambio. En los taxis y buses, el problema es del pasajero. Lo curioso, además, es que cuando se presenta esa situación, siempre acaban de devolver la menuda (como dicen), o acaban de recibir (abrir) y no tienen suficiente, y aparece una sencilla frase que tienen lista: "¿no tiene más sencilla?" Y eso para no hablar de lo que no devuelven, ni de que cuando lo hacen con monedas de valor inferior a $ 50 no las vuelven a recibir y tienen que acabar en una alcancía.
Los hoteles se han especializado en desarrollar algunas actividades antimercadológicas, demostrando a todas luces la desconfianza que sienten por los clientes, sean o no conocidos de quienes tienen a cargo el registro y lo que llaman "check out". Una de las preguntas comunes cuando se va a cancelar una cuenta, en hoteles dizque de primera categoría, es: "¿tiene consumo del mini-bar?", y sea cual sea la respuesta del huésped, no creen, ¡nunca! Eso es de mal gusto. En ese caso es mejor no preguntar.
Las aerolíneas parecen estar entrando en una gran cantidad de acciones para hacer que los viajeros saltemos de una a otra; si uno desea una silla de las primeras de la cabina, no es posible reservarlas; siempre las bloquean dizque para casos especiales y menores, diciendo en repetidas ocasiones que ya han sido asignadas. La sorpresa se da cuando cierran las puertas y nadie las ocupa, quedando al descubierto la mentira de quien dijo que ya habían sido otorgadas a alguien más, o que es el sistema que "no deja". Lo más conveniente, si se quiere lealtad, es otorgar las sillas que el pasajero desea, si están disponibles; pero no bloquear, mentir, y luego salir con disculpas tontas.
Hay muchos casos en los cuales no parece importar el cliente, el ser humano, y menos para la aplicación del llamado mercadeo del transumerismo (mercadeo para quienes van en tránsito). Hemos apreciado casos en los cuales la gente solicita papel higiénico, o jabón, en servicios sanitarios, de aeropuertos y hoteles, en almacenes, en empresas etc., y casi siempre la respuesta es: "no hay; es que se lo roban", dejando el problema para el cliente. Hay formas de solucionar estas situaciones: máquinas dispensadoras eléctricas, máquinas para venderlo (si se quiere que quien usa los baños lo compre), personas encargadas de suministrarlo (aunque no es la mejor ni la más recomendable) y más.
Las respuestas telefónicas son otra muestra de la falta de cultura de mercadeo de muchas entidades. Nada de malo tiene, desde puntos de vista como el legal o de la urbanidad, una respuesta como "está en una reunión; llame mas tarde a ver si ya terminaron"; pero es una forma de hacer antimercadeo, pues demuestra falta de interés hacia quien llama. Una manera de responder, más mercadológica, sería: "está en una reunión; ¿hasta qué horas podemos llamarlo cuando terminen?", o, "está en una reunión; ¿podría atenderlo alguien más?", respuestas que denotan interés, respeto y deseo de formar y/o mantener un cliente.