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Por: Carlos Fernando Villa Gómez

Octavo: ya hemos hecho algo similar y no funcionó. Algo que ha sido frecuente en los últimos años ha sido lo que Ted Levitt comentó en 1966, cuando por vez primera consideró como uno de los errores mas comunes en mercadeo la excesiva cantidad de imitaciones, hecho que llevó a muchos empresarios y gerentes del área a “copiar” lo que hacían los competidores y les generaba resultados positivos, especialmente, habiéndose presentado muchos casos de fracasos y falta de efectividad por no existir los ambientes adecuados para que esos resultados se repitieran. Imitar, al igual que ejecutar lo que dicen los libros y revistas por el solo hecho de haber sido actividades exitosas, muchos en otros casos y latitudes, ha hecho que las cosas no funcionen de igual manera. El instinto o la intuición han sido también grandes bases de decisión cuando de adelantar actividades de mercadeo, en especial, se trata, sin haberse hecho análisis y estudios adecuados para soportar decisiones. Las circunstancias, sobre todo en los mercados actuales, no son las mismas que hace un tiempo, el cual no tiene que ser muy largo. Los ambientes han sido muy variables, en especial en los últimos años; por ello, lo que antes no funcionó, no quiere decir que no tenga efecto en los actuales momentos.
Noveno: si las cosas están tan bien, no necesitamos publicidad ni nada. Desde hace muchos años se ha demostrado que los humanos necesitamos que los mensajes estimuladores, bien sea publicitarios o de otra índole, se repitan siempre, con el fin de sostener los niveles de recordación e interés necesarios para que el mercado “aguante” y no caiga en las tentaciones producidas por los competidores. Sea en el campo que sea, personal, laboral, social, etc., se necesita repetición de estímulos con el fin de que las relaciones se mantengan. Si alguien desea “enfriar” una relación, basta con suspender las comunicaciones para lograr como resultado un desinterés inicial, que posteriormente generará un aislamiento. Uno de los errores más comunes, tanto en épocas de crisis, como en temporadas de bonanza, ha sido creer que en mercadeo se llega, y que los clientes no necesitan estimulación por medio de diversas formas de comunicaciones. En todos los momentos, sobre todo en los positivos, suspender las comunicaciones estimuladoras es un error que puede tener consecuencias graves cuando la competencia sabe “aprovechar” esas oportunidades.
Décimo: Yo creo que sí (ó que no)…, entonces. Es otro error muy frecuente, pues parece ser que muchos ejecutivos piensan que lo que ellos consideran, ó alguien cercano (esposa, esposo, padre, madre, hermano, etc.), es lo que opinan y perciben los integrantes del grupo, o los grupos, objetivo(s). En un mundo globalizado, en el cual las barreras de comunicaciones han desaparecido prácticamente, siendo la oferta mayor que la demanda en la mayoría de los casos, sumado a las oportunidades que brinda el cambio, los hábitos de compra, consumo, etc., han sido variables permanentes que han hecho que la manera de pensar sea diferente entre los segmentos que cada día son mas pequeños. Esta realidad, con los influenciadores de opinión como los canales de televisión, los sitios Web, la excesiva comunicación y la diversidad de oferta, entre otros, ha hecho que la selectividad para atender, interpretar y memorizar sea cada vez más diversa, y ello hace que lo que unos cuantos piensan no sea necesariamente lo que el segmento (grupo objetivo) considera. Por eso es un error muy común, del que hay que cuidarse.
Son más, quizá muchos más; pero con estos que mencionamos, hay para pensar!.