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Por: Carlos Fernando Villa Gómez


Décimo: Agradecer con frecuencia. Es muy común escuchar a la gente quejarse de las circunstancias en medio de las cuales se desarrollan las actividades de la vida diaria, y del ambiente tan vacío que se aprecia; de la falta de valores, del uso indebido de los teléfonos, del exceso de tecnología que para muchos es desconocida; también del incumplimiento que en todo se está dando: en despachos, en atención de citas, devolución de llamadas, promesas de garantías, etc.; sobre el vocabulario y el léxico que se usan cada día se notan mayores insatisfacciones, al igual que las que se observan debido a la comida y al chicle de parte de quienes atienden al público. La presentación personal deja mucho qué desear, y es muy preocupante la negligencia y la indiferencia ante las necesidades, deseos y problemas del mercado. Por todo lo anterior, y como una de las necesidades del ser humano que desde Maslow se tratan, el reconocimiento y el agradecimiento son parte de los mandamientos del mercadeo. Un mercadólogo con sentido común, que entienda las circunstancias de la sociedad actual, puede jugar un papel trascendental dando y haciendo que se de ejemplo de civismo, de humanismo y de reconocimiento a los demás agradeciendo a los clientes la confianza depositada en lo que se hace y ofrece. Para ello, para agradecer, hay muchas formas, unas costosas y otras sin necesidad de invertir sumas de dinero en lo que se hace: reuniones, bonos, certificados, placas, llamadas telefónicas, correos electrónicos, envío de información de interés, visitas, obsequios, etc., para citar solamente algunas.

Con seguridad, uno o varios “pecados” se cometen a diario en el desarrollo de las actividades de las empresas, haciendo que las disculpas y solicitudes de perdón y excusas aparezcan; lo preocupante es que sean quebrantados los mandamientos con frecuencia y no se noten mayores esfuerzos por corregir comportamientos, o se pase por alto prestar atención a ello. Las circunstancias de competencia que se dan en la actualidad también influyen notoriamente en la comisión de esos pecados, debido al afán, a la necesidad de supervivencia en ocasiones, a los cambios tan rápidos en todos los campos lo cual requiere de ajustes, actualizaciones y capacitaciones que no se hacen a tiempo o se hacen de manera inadecuada, etc., pero ello no es motivo para que se sigan cometiendo.

Las exigencias de los mercados, cualesquiera que sean, son cada vez mayores; el cambio constante en todos los ambientes implica ajustes; el uso de los sistemas de información es día a día más frecuente, la tecnología cada vez genera comportamientos no vistos antes, y los procesos de autosegmentación son más numerosos. Por ello, los diez mandamientos son una guía interesante para poder generar y mantener adecuadamente los mercados.

Recordemos el decálogo:

Primero: Considerar el mercadeo como una actividad empresarial mas no como departamento .

Segundo: Mantener el contacto con los clientes.

Tercero: Mantener presente el concepto de actualización sin perder el enfoque.

Cuarto: Persistir, cuando vale las pena y siempre con respeto .

Quinto: Alimentar el embudo de (con) prospectos.

Sexto: Establecer tiempos, valorarlos, respetarlos y cumplirlos.

Séptimo: Eliminar lo que no funciona para el mercadeo .

Octavo: Estar activo en tiempos de dificultades y recesiones .

Noveno: Estimular a los clientes internos y/o empleados; a todo el personal de la empresa!

Décimo: Agradecer con frecuencia.