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Por: Carlos Fernando Villa Gómez


Papá Noel sabe muy bien que si no se tiene un beneficio fuerte y de interés para el mercado, el hecho de ser diferente con cualquier elemento jamás será suficiente para un mercadeo efectivo. Eso es lo que ha hecho Papá Noel: encontrar el vacío que existía en las mentes del mercado, y llenarlo, como indicaron Trout, Ries y Drucker desde hace tantos años, manteniendo un nivel de interés en los clientes sin complicaciones ni excesos en el manejo de las comunicaciones.
Pasando a otro aspecto en el análisis del mercadeo de Papá Noel, el mercadeo lo ha desarrollado con otro elemento espectacular, en el que muy pocos mercadólogos piensan, y menos consideran: dar y entregarse, cumpliendo siempre, y sin esperar nada a cambio. Si se analiza el trabajo del viejo Noel, y damos una mirada a quienes son las personas que más estimación nos merecen, la resultante es: aquellos que más nos han dado y nos siguen dando. Quienes nos han dado tiempo, consejo, apoyo, educación, etc., sin esperar nada a cambio, son quienes mas queremos y estimamos. Además, si profundizamos en el análisis, encontramos que lo más fuerte para desarrollar un mercado es la confianza, y Papá Noel la tiene toda, absolutamente toda, con una condición: se la ha ganado, entendiendo que ella (la confianza) no se puede comprar, y que el elemento mas degenerador de mercados, o desmarquetizador es el temor que ocasiona la desconfianza. A mayor nivel de confianza, más serán las probabilidades de éxito y lealtad. Eso lo entendió desde hace mucho tiempo Papá Noel, y sobre ello ha construído una clientela que le es fiel a morir, como se la quisiera cualquier empresa. Cómo lo ha hecho y lo sigue haciendo?. Simple: identificando los intereses y deseos de su mercado por medio de preguntas sencillas, de recibir cartas de los niños en las cuales le piden y le juran que han estado y que estarán juiciosos, como se dice, asistiendo a los lugares donde van los niños, observando y manteniéndose al tanto de lo que ocurre, sin discriminar a nadie y haciendo ver la realidad a todos, dependiendo de lo que le solicitan. Muchas veces, para romper el hielo, utiliza dádivas sencillas, pero que “abren” la puerta de los menores, como dulces, chocolates, galletas y similares, pero nada comprometedor sino artículos para lograr la información adecuada y en los momentos oportunos, sin exagerar, como hemos indicado.
Un cuarto elemento del éxito de Papá Noel, y no menos importante que los anteriores, es el conocimiento del mercado; él sabe más que cualquier otro mercadólogo cómo se comportan y piensan los innumerables clientes. Como Sean D´Souza dice: “Papá Noel lo conoce a ud., inclusive sabe cuándo está dormido…”, espera a que los niños así estén para no ser visto y mantener el encanto. Sabe el viejo quién ha estado formal o juicioso, y quién no, y se lo manifiesta a los padres para que lo transmitan a los hijos, logrando por medio de un adecuado y efectivo manejo d las comunicaciones el comportamiento deseado del mercado (lo que se pretende con éllas, las comunicaciones, en el mercadeo). Papá Noel conoce las necesidades, los deseos, los gustos, las condiciones económicas y demás aspectos básicos de los clientes (los niños) para poder cumplirles y darles sin excederse para generar expectativas falsas e imposibles. Y lo hace porque el interés principal es dar y satisfacer. Si un niño desea un balón, y es lo que le puede servir, allá va; si la niña desea una barbie, y es bueno que la tenga, la tendrá. Si el niño desea un imposible, le hace llegar el mensaje para que recapacite y logre lo que le conviene. Es increíble, y envidiable cómo lo logra, con la sencillez y la efectividad que lo hace!. Por eso ha llegado donde ha llegado!.