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Por: Carlos Fernando Villa Gómez

 

*Por relacionamiento con Clientes: sigue la misma filosofía de imagen prestada, utilizando como estrategia la fuerza de un personaje que tiene alguna relación con el producto y /o la empresa y/o la marca, y lo que hace para satisfacer las necesidades del mercado, y goza de aceptación y poder de convocatoria junto a credibilidad, lo que hace que se genere confianza en el grupo objetivo al cual se pretende y desea llegar. Cabe recordar que lo que se posiciona no es el producto sino un concepto relacionado.
Todo lo que hemos expresado acerca de los productos, es válido para el posicionamiento de marca y es lo que se trabaja para lo que se conoce como “branding”, pues éste no es posible sin haber logrado un posicionamiento competitivo. Igualmente, cuando se trata de personas, que buscan “fijarse” en la mente del mercado.
Cuando se pretende alcanzar un posicionamiento hay que recordar algunos aspectos básicos que se desprenden de los estudios científicos y de la experiencia, indicando que se parte de lo que se ofrece (producto, servicio, persona, causa social, etc.), haciendo un análisis del segmento prioritario para identificar con claridad las características de quienes lo conforman y descubrir los vacíos que existen en la mente, teniendo presente que las comunicaciones y las acciones que se van a desarrollar conforman una propuesta de posicionamiento, que tiene que ser posible, pero que es viable, como todo, de una distorsión selectiva; dicho de otra forma, la propuesta de posicionamiento puede ser recordada, incluso contra la voluntad de quienes conforman el mercado, quienes por el efecto de la repetición pueden grabarla, pero debido al poder de distorsión y de selectividad mental, la percepción tiene una alta dosis de subjetividad. Es menester pues entender que para posicionar competitivamente, la propuesta que se transmite por medio de las comunicaciones, necesita ser creíble, en primer lugar, y un respaldo con acciones para complementarlo, lograrlo y mantenerlo.
Hay que conocer la competencia y lo que élla significa para el mercado, es decir, el posicionamiento que ocupa en las mentes, para determinar la estrategia de que se ha de seguir con el fin de lograrlo en el menor tiempo posible, y determinar la mezcla de medios que se han de utilizar, indicando nuevamente que los audiovisuales son los más efectivos, pero que por costos son más utilizados para el aspecto emocional que racional, y se necesita combinarlos con los auditivos, visuales y demás para tener éxito en lo que se pretende.
Unas preguntas que sirven de guía para hacer bien la tarea pueden ser las siguientes:
*Qué posición, si ya existe, se ocupa en la mente de los prospectos y clientes, tanto desde el punto de vista de producto como de marca?.
*Qué posición se desea ocupar?.
*A qué y a quién(es) hay que superar, por qué y en qué?.
*Se cuenta con los fondos necesarios para hacerlo en el tiempo deseado, o hay que esperar para poder desarrollar la estrategia completa?. Este elemento (los fondos) es fundamental para determinar el tiempo que se ha de tardar la labor de posicionamiento y el posterior mantenimiento, pues hay que recordar que se necesita mantener la posición, y ello se logra con comunicaciones y acciones, pero más con las primeras.
*Está la empresa preparada para ejecutar las acciones que se pretende adelantar?.
*Las comunicaciones, en todas sus formas, están diciendo lo que se desea y a quiénes se desea?. Es claro el diferenciador competitivo?.