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Por: Carlos Fernando Villa Gómez 

Hablar de Neuromercadeo implica hacer mención de quien ha sido su principal exponente y estudioso: el argentino Néstor Braidot, quien hace unas semanas presentó el libro que sobre el tema escribió, y que estará en nuestro programa de televisión en las próximas semanas. En él (el texto), dice el autor, que “si logramos comprender el funcionamiento de la mente, nuestra capacidad para establecer una relación con nuestros clientes estará limitada solo por nuestra imaginación”, pues éste se fundamenta en las técnicas de diagnóstico que permiten al interesado identificar claramente los patrones de la actividad cerebral, y dentro de él la neuronal, que dejan al descubierto los mecanismos internos del ser humano cuando está expuesto a determinados estímulos. Dicho de otra forma, con el neuromercadeo puede llegar a precisarse el comportamiento del consumidor con un grado inequívoco de exactitud que permite predecir cuál es la manera de ejecutar acciones prácticamente libres de los riesgos involucrados en los procesos de toma de decisiones. La razón para afirmarlo es que por medio de los análisis que desarrolla esta disciplina se puede determinar con casi el cien por ciento de certeza el comportamiento, debido a que se analiza el pensamiento y la manera de procesarse la información en el cerebro de los clientes, lo que implica que la comunicación y las actividades que se desarrollan, tendrán los efectos deseados con riesgo prácticamente cero.
La finalidad del proceso es aplicar trabajos neurocientíficos a la investigación de todos los aspectos que envuelve el campo de acción, tales como la segmentación, las conocidas cuatro Pes (producto, precio, promociones ó comunicaciones, y la plaza ó distribución), el posicionamiento, el branding, la planeación, y, en fin, todo lo que puede hacerse dentro de una disciplina como el mercadeo para crecer y mejorar los niveles de vida de todos quienes con su desarrollo tienen que ver, apoyándose en las técnicas de diagnóstico con el fin de identificar los patrones de la actividad cerebral para conocer los mecanismos internos del individuo cuando está expuesto a determinados estímulos. Lo anterior, con el fin de complementar las tradicionales prácticas de los procesos de recopilación de información debido a que se ha podido comprobar que gran parte de la motivación humana se genera por debajo de los niveles de consciencia, razón por la cual ninguna de las técnicas tradicionales puede descubrir qué es lo que realmente hace que una persona (cliente) tenga determinados comportamientos. Además, se sabe a ciencia cierta que la estimulación derivada del proceso de aprendizaje, y las experiencias adquiridas durante la vida, van conformando en el cerebro unas conexiones neuronales que se convierten en la base de las alternativas o formas de decisión aprendidas; igualmente, que de la misma manera como nos conectamos con otras personas, nos conectamos con productos y marcas.
En resumen, se trata de descubrir cómo funciona el cerebro cuando está sometido a estímulos que de varias maneras se presentan en la práctica del mercadeo para tratar de obtener como resultado comportamientos deseados, los cuales van generando conexiones que se van almacenando, y que van “activando” otras que se encuentran asociadas e interconectadas, pues como se ha podido comprobar, los humanos no somos totalmente racionales en la toma de decisiones debido a que nuestro cerebro busca constantemente patrones que tengan significado para explicar los comportamientos, incluso donde no los hay. Hablamos, por lo tanto, de un mercadeo que parte de lo que hay y lo que se ha guardado en el cerebro, para poder hacer que el mercado se desarrolle, y mejore cada vez..