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Prometo no cumplir nada a ver si así incumplo

 

Tomado de: www.elcolombiano.com

El gordo se hizo más gordo y el tabaco, pese a las recomendaciones, se convirtió en tos perenne. Enero está lleno de promesas esperanzadoras. Y todo diciembre de lo que pudo ser y no fue.

Solo quien no ha caído, no se levanta, pero hay quienes prefieren mantenerse arrastrados por el duro suelo de los propósitos incumplidos. O no encuentran de dónde agarrarse.

Año nuevo, vida nueva. ¿Será? Al abrigo de unas copas de más, bajo el calor de una reunión con amigos y familiares, al lado de alguien que a las 11 y 30 de la noche del 31 dice que este año no volverá a fumar ni a beber, o cuando la calma -o resaca- de los primeros días de enero llega y nos hace pensar, nos decimos: ¡este año sí!

La Escuela de Medicina de Harvard, trae siete pasos para vencer los tropiezos que aparecen cada que uno se fija una resolución o se propone buenas intenciones y lograr metas que suponen, de todas maneras, un cambio de hábitos sin que los beneficios se palpen al amanecer.

¿Por qué fracasamos? En un análisis hace años en el Psychological Bulletin, Judith Ouellette y Wendy Wood, reconocieron que un "potencial punto de falla al implementar decisiones de cambio en la conducta surge cuando (esta) tiene recompensas de largo antes que de corto plazo", lo que sostenían ya Aarts, Paulussen y Schaalma en 1997.

Uno puede estar convencido de que debería adoptar un estilo saludable de vida, pero cuando formula su plan y lo implementa experimenta poca evidencia inmediata de que las nuevas respuestas (hacer ejercicio, seguir una dieta sana por ejemplo) mejoran su bienestar. Aparte de experimentar incertidumbre y aprensión sobre cómo desarrollar los nuevos hábitos, continúan las investigadoras, pareciera que esas conductas saludables, en el corto plazo, redujeran el gozo de la vida.

Esa falta de evidencia sobre los beneficios del cambio de comportamiento, hace desistir a muchos: no se tiene un control deliberado del desempeño, hasta que la nueva conducta esté establecida con la suficiente fortaleza para proceder automáticamente sin tener conciencia de las intenciones y de ver los resultados de largo plazo.

Es entonces cuando podría volverse a los viejos hábitos, ayudados porque son secundados por eventos ambientales prevalecientes.

Por eso la recomendación número uno es obtener una recompensa pronto. Es que como escribía hace poco John Horgan en Scientific American, la elección, la libre voluntad, es una propiedad variable que se fortalece o debilita dependiendo de factores genéticos, neuronales, experienciales, sociales, políticos y físicos.

Para quienes desean intentar, persistir, resistir y, de pronto, morir en el intento, Harvard recomienda:

Sueñe en grande.

Descomponga ese gran sueño en pequeños pasos.

Entienda por qué o qué no lo deja hacer un cambio.

Comprométase ante alguien.

Dese un premio de vez en cuando.

Aprenda del pasado.

Y agradezca lo que hace, olvídese de la perfección.

¿Será que mejor cambiamos de tema'?