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Ideas principales del artículo de:   www.puromarketing.com   

Se trata ni más ni menos que del estudio de los procesos mentales que tienen lugar en nuestro cerebro, el tipo de respuesta que tenemos ante un estímulo. Estas ciencias tienen una importante aplicación, desde el punto de vista del marketing, hasta el punto de que se ha desarrollado toda una rama específica, denominada Neuromarketing, cuya principal motivación es la de estudiar dichas respuestas del cerebro, con el fin de averiguar cuales son los estímulos que consiguen la respuesta deseada: la adquisición del producto.

El Neuromarketing desarrolla su actividad centrado en el campo de las emociones, podría considerarse como una nueva herramienta de marketing, que se sirve de multitud de estrategias para diseñar mensajes publicitarios claramente dirigidos a impactar en la mente del consumidor, con el fin de conseguir una respuesta positiva hacia la marca.

De este modo, cuando el consumidor ve el producto, inconscientemente decide si lo va a comprar o no, basándose en las emociones que siente al verlo. En la construcción de esas sensaciones positivas influyen numerosos aspectos, que van desde el logo de la marca, hasta el packaging o el emplazamiento del producto en la tienda; sin olvidar, por supuesto, el tipo de comunicación publicitaria que realiza.

Las emociones también condicionan nuestro lado más racional. Incluso se da el caso de que nuestro lado emocional nos lleve a buscar razones para adquirir un producto; como puede suceder cuando nos encontramos un producto, el cual deseamos comprar, pero nos frena su precio... en ese momento nuestro inconsciente se pone en marcha para buscar razonamientos lógicos que justifiquen dicha ansiada inversión.

Cómo el Neuromarketing puede mejorar la experiencia de compra

El diseño de un punto de venta (mobiliario, colores, ubicación, promociones, secciones, etc.) mejora la experiencia de compra si hace uso de los conocimientos e información que le aporta el neuromarketing. Lejos del criterio “me gusta” o “no me gusta” es posible utilizar criterios objetivos para su optimización.

El análisis de los deseos de los consumidores, necesidades, experiencias, sentimientos, recuerdos, atención, percepción, memoria y motivaciones de las personas permite recopilar información fundamental para diseñar paso a paso la experiencia de compra.