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Conectarse con las emociones, clave para destacar en góndolas

 

Tomado de: www.marketing.iprofesional.com

Conectarse con las emociones, clave para destacar en góndolas


Simplicidad, información concreta, clara y mayor exhibición del producto, son los principales rasgos que enumeran los consumidores de alimentos al referirse al "packaging perfecto".

Pero esto no es todo. La opción de compra, lo que determina que se elija un producto sobre otro, depende también de factores inconscientes, de una trama compleja de estímulos que, según los especialistas, "debe crear un vínculo emocional con el destinatario para seducirlo".

Para ello, a la hora de plantear un nuevo pack, los diseñadores trabajan en equipo, no solo hacia adentro del estudio sino también en conjunto con especialistas en marketing.

Los casos más exitosos son aquellos en los que se comparte la información y se potencia la discusión, donde todo el equipo aporta ideas y se da valor a la confianza.

El comportamiento de consumo, la actualidad del mercado nacional e internacional, las nuevas tendencias e incluso hasta el lugar que tendrá el producto en góndola, son algunas de las variables que tienen en cuenta para plantear un diseño.

Antes de mover un lápiz es fundamental tener en claro quién va a ser el consumidor. Recorrer las góndolas, ver cuerpo a cuerpo quién es el que consume, qué lleva en su carro, cómo se mueve y selecciona; preguntar e interactuar como etapa inicial del proceso creativo.

Es importante ser consistente, encontrar lo que se quiere transmitir sobre el producto y sostenerlo. Los potenciales compradores no quieren ser engañados, buscan lo esencial, lo real; se trata de consumidores cada vez más informados.

Sin embargo, esto no siempre es fácilmente aceptado. Cuando se trabaja con primeras marcas, si bien ya se tiene el éxito asegurado, uno está más limitado en el desarrollo creativo e innovador.

Nuestro desafío es que las grandes marcas entiendan que tienen que arriesgarse y confiar en que no es necesario que todos los beneficios aparezcan destacados en el frente del pack, ya que el impulso de compra no va a estar dado por lo que el consumidor lee en la góndola sino por la imagen gráfica asociada a la imagen de la marca.

Precisamente, la tendencia a nivel mundial es la simplificación en todos los aspectos, desde la practicidad del producto en su forma de preparación y consumo hasta en la forma en que esto se comunica porque, en definitiva, la pulsión de compra se articula en un mensaje y el pack es la última instancia de comunicación previa a la adquisición.

Es por ello que en ese contacto debe haber una complicidad, algo en la forma y en la imagen que conmueva, que se conecte con las emociones de quien se encuentra frente a una góndola en la difícil tarea de seleccionar el producto que lo representa.