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Cómo nuestras creencias conducen nuestra vida

 

Ideas fundamentales del artículo de: www.gestiopolis.com 

Bruce Lipton, doctor en Medicina, investigador en biología celular defiende que nuestro cuerpo puede cambiar si reeducamos nuestras creencias y percepciones limitadoras. El pasado 9 de septiembre se publicó en la contra de La Vanguardia una entrevista donde decía que cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología, ya que las células cambian en función del entorno, aprendemos a vernos como nos ven y a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. Dice que no vemos el mundo, vemos el mundo como somos y somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas. Estas creencias están en el subconsciente almacenadas desde nuestra niñez como un referente y si cambiamos las percepciones que tenemos en el subconsciente, cambiará nuestra realidad.

Está demostrado que cuando tenemos una emoción, nuestras neuronas se van interconectando y van creando lo que se llama una conexión neuronal y, en cada emoción se produce una transmisión de químicos, por eso luego nos hacemos adictos a las emociones, aunque la emoción no sea muy placentera: ya la conocemos y las vamos repitiendo. Al generarse una emoción ésta siempre va acompañada de pensamientos que a veces tienen imágenes, que incluso podemos visualizarlas, por lo que éstas van a reforzar esa conexión neuronal y la producción de esos químicos y de esta manera vuelve a generarse la emoción.

Por su parte el Dr. Joe Dispenza, autor de varios artículos científicos sobre la relación existente entre la química cerebral, la neurofisiología y la biología, en los que explica el papel que juegan dichas funciones en la salud física, también explica en su libro "Desarrolla tu cerebro" cómo los pensamientos provocan reacciones químicas que nos llevan a la adicción de comportamientos y sensaciones -incluidos los que causan infelicidad-.

Con esta información, toma forma la idea de que el resultado de nuestra vida, lo provocamos nosotros mismos; que el origen está en nuestras vivencias y enseñanzas durante la infancia, que son las que han formado nuestras creencias; que más tarde generan los pensamientos, emociones, vibraciones y experiencias; y que no cambiamos porque tenemos una dependencia química a esas emociones. Ya es una decisión propia de cada uno el investigar más en nuestro autoconocimiento, para cambiar esas creencias y darnos permiso a vivir la vida que queremos.