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Algunas ideas del artículo de: www.gestiopolis.com

¿Quién dijo que un negocio es un proyecto de vida netamente racional?

Al iniciar un negocio, se habla de planes, estudios de mercado, números, proyecciones futuras y objetivos por lograr. Pero se habla muy poco de las emociones que surgirán en el proceso.

¿Con qué emociones vas a tener que luchar al emprender en tu negocio?

Aparte de la emoción más obvia, que es el miedo al fracaso, vas a verte enfrentado con rabias, frustraciones, humillaciones, agobio, sentimientos de rechazo y desilusiones.

No suena muy bonito, pero es un hecho:

¡Decididamente hay que tener estómago para hacer negocios con éxito!

¿Qué puedes hacer para controlar tus emociones e impedir que te boicoteen tu negocio?

1. Reconoce su importancia:

El primer paso es tomar consciencia del problema. Tus emociones no son tus enemigos. Dios te las dio para que puedas sentir alegría y paz. Jesús sintió alegría, gozo, tristeza y dolor, pero nunca se dejó dominar por sus emociones.

Tus emociones son un buen siervo, pero un mal amo. No te dejes controlar por ellas. Al comenzar con tu negocio, debes estar dispuesto a invertir tiempo y esfuerzo en prepararte emocionalmente de la misma manera en la cual estarás preparado para aprender todo lo demás.

2. Desarrolla tu fe:

A diferencia de lo que muchos piensan, un negocio es un asunto profundamente espiritual. Será mucho más fácil sobrellevar los momentos difíciles que vivirás en tu negocio si tienes fortaleza espiritual.

No estoy hablando de una religión en sí, sino de una relación personal con un Dios que quiere ser el socio principal de todo lo que haces, inclusive tus negocios.

3. Controla tus pensamientos:

Tus emociones son producto de tus procesos mentales. Si tú piensas cosas malas y meditas constantemente en todo lo que puede ir mal, tus emociones van a ser negativas también.

Lee tu Biblia y llena tu cabeza de buenos pensamientos a los cuales puedes recurrir en momentos de dudas.

4. Controla lo que hablas:

“De la abundancia del corazón habla la boca”. (Lucas 6:45) Si tus pensamientos son negativos, hablarás negativamente. Aparte de crear una ambiente negativo a tu alrededor, vas a proclamar tu propio fracaso, ya que “la vida y la muerte están en el poder de la lengua.” (Proverbios 18:21)

Disciplínate y sella tu boca. Haz un hábito de decir solo cosas buenas, incluso en los momentos más oscuros. O simplemente no digas nada.

5. Rodéate con personas de éxito:

Nuestro medio y la gran mayoría de las personas nos bombardean diariamente con noticias y comentarios negativos. Es importante que busques a personas que comparten tu visión, te edifican y te contagian su entusiasmo y su actitud triunfadora.